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Jueves 17 de Mayo del 2012

La Columna del Director | 09-08-2011 | Juan Carlos Tafur

Humala necesita operadores, no guardaespaldas

La convocatoria de allegados militares al entorno de Ollanta Humala o de civiles muy cuestionables al equipo de consejeros, preocupa, sin duda, pero no solo por las características propias de cada uno de ellos. Tampoco causa alarma per se que haya una estructura de poder paralela a la que conforma el gabinete ministerial (por más que, por ejemplo, podamos preguntarnos si el jefe de los servicios de inteligencia responderá a la PCM, como corresponde, o directamente al Despacho Presidencial).

 

Este tipo de organización gubernativa suele ser costumbre en el Perú y casi en cualquier gobierno del mundo. El Presidente mantiene una estructura de poder propia, que funciona más allá de las rutas administrativas habituales.

 

El problema es que casi ninguno de los mencionados posee las características de ser un operador político. Todo gobierno los necesita, ya que suelen ser ellos quienes logran cruzar transversalmente la burocracia pública y así resolver problemas que la maraña legal del Estado estorba y donde muchas iniciativas ministeriales fallecen.

 

Esa era la función que, por ejemplo, desempeñaban muy eficazmente gente como Jaime Yoshiyama, Santiago Fujimori y Absalón Vásquez durante los 90, y que funcionó bien hasta que Vladimiro Montesinos, en su carrera por conquistar cada vez mayor poder, los consideró adversarios y se encargó de desembarcarlos.

 

Alejandro Toledo y Alan García no crearon tales equipos y ello explica en gran medida que mucho de lo bueno que se hizo en sus respectivos gobiernos haya sido consecuencia de haber gobernado en piloto automático. Y explica también por qué hubo decisiones que terminaron en la nada o en el fracaso (el caso de la reconstrucción de Pisco durante el último quinquenio es, quizás, un buen ejemplo de ello).

 

Pero, por lo que se ve, Humala no está construyendo un equipo de operadores sino una trinchera que lo proteja a él de eventuales amenazas políticas. No está allí para desatar nudos administrativos ni acelerar procesos trabados por un Estado que conduce a la parálisis. En absoluto. Son los “agentes de seguridad” del Presidente. Esa parece que será su función y no otra. Por eso han sido nombrados quienes han tenido que ver en el pasado con su defensa o lo han ayudado en situaciones complicadas. Los quiere a su lado precisamente para ello.

 

Por el lado programático, Humala, más que un proyecto claramente definido, está labrando una identidad que reconocemos difícil, dados los antecedentes divergentes que le anteceden y la variopinta conformación de sus aliados. Pero por el lado funcional, ha optado por montar dos estructuras paralelas de poder que no tienen intersecciones que nos permitan suponer que sumarán esfuerzos en aras de la gobernabilidad. Que no se sorprenda después que, más temprano que tarde veamos conflictos, dislates o, lo que es peor, las consecuencias de corrupción que suele conllevar la existencia de poderes ajenos a ningún control político.

 
Juan Carlos
Tafur

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