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Jueves 17 de Mayo del 2012

La Columna del Director | 10-08-2011 | Juan Carlos Tafur

Jubileo pituco

Es esta una columna de ficción. Pero queremos imaginar que durante un tiempo los peruanos de posición acomodada sufran un cambio en sus vidas y veamos si luego de ello su manera de percibir las prioridades sociales en el país se modifica en aras de la bendita “inclusión social”, y estas dos palabras dejan de ser un clisé que se utiliza tan solo en momentos de crisis o en eventos empresariales que quieren imbuirse de presunta modernidad.

 

1.- Que por una semana, solo una semana, dejen de usar sus autos y se movilicen a sus trabajos, reuniones sociales u otras actividades, utilizando el transporte público masivo. Ni siquiera taxis, sino buses, metropolitano o custer.

 

2.- Que por el mismo lapso, sus viviendas dejen de estar custodiadas por rejas, vallas de ingreso, agentes privados de seguridad y demás parafernalia. Y que, en consecuencia, sientan el desamparo de millones de limeños sujetos al buen querer de delincuentes, pandillas y excesos correspondientes.

 

3.- Que durante un año, el último de la formación escolar de sus hijos, los retiren de los colegios privados en los que felizmente pueden estudiar, y los manden a colegios públicos. Y que vean cómo la valla para ingresar a las universidades se convierte en un obstáculo casi insuperable.

 

4.- Que se desafilien por un tiempo prudencial de los seguros médicos privados que tienen y que, además, ante una emergencia médica o cualquier consulta en ese sentido, acudan a los hospitales de Salud o de EsSalud, y que sientan en carne propia el martirio cotidiano que implica ser atendido en aquellos centros, con largas colas, turnos concedidos a seis meses de plazo y, por supuesto, el inmenso riesgo de negligencias que en estos lugares suelen acontecer.

 

5.- Que en las empresas en las que trabajan sean retirados de la planilla, colocados bajo contratos temporales, y que sientan la zozobra concomitante ante la eventualidad de un despido sin goce de ningún beneficio.

 

6.- Que acudan a los litigios judiciales que se les puedan presentar sin un poderoso estudio de respaldo y que se les brinde el servicio de un abogado de oficio. La sensación de indefensión que sentirán será la misma que siente la inmensa mayoría de peruanos que acude a los pasillos del Poder Judicial.

 

Estamos seguros que si este escenario ficticio pudiese ser una experiencia real, los llamados sectores dirigentes del país descubrirían que en la agenda de urgencias de las mayorías no está, pues, que no haya mayores impuestos a las mineras, que se garanticen las inversiones privadas ni mucho menos.

 

Temas estos relevantes, sin duda, pero que no son ni pueden ser el eje central de un gobierno que efectivamente pretenda extender la ciudadanía a los millones de compatriotas que con justa razón se sienten excluidos de la bonanza económica.

 
Juan Carlos
Tafur

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