La Columna del Director | 12-08-2011 | Juan Carlos Tafur
El ministro del Interior ha anunciado que trece mil policías adicionales saldrán a patrullar las calles merced a la eliminación del sistema 1x1 que les permitía a los mismos trabajar para empresas privadas en sus días libres. Con cargo a dineros públicos, ello se evitará y así se logrará el objetivo señalado, ha dicho.
La pregunta genuina, sin embargo, que muchos nos hacemos es si, dado el altísimo grado de corrupción que existe, lamentablemente, en la Policía Nacional, ello, lejos de tranquilizar a la población, ¿no la convertirá más bien en víctima de abusos y tropelías, como los que sufre hoy en día por parte precisamente de los supuestos agentes del orden?
El presidente de México, Felipe Calderón, declaró hace un par de años que el 50% de la policía mexicana era corrupta. Sin temor a exagerar creemos que las cifras en el Perú deben ser mucho más altas. Y sobre eso, basta escuchar cualquier día a una emisora radial o televisiva que abra sus teléfonos al público para descubrir que casi no hay ciudadano que no haya sufrido las consecuencias de ello.
Lo que más preocupa, asimismo, es que estamos ante una medida aislada, que discutible o no, no surge de ninguna coordinación hecha al interior del Consejo Nacional de Seguridad Ciudadana que el propio presidente Humala se comprometió a presidir y que hasta la fecha no se reúne plenamente.
Como bien lo grafica la caricatura de Carlín en la edición de ayer de La República, lo que estamos viendo es el lanzamiento de iniciativas, hechas por la libre, por parte del Fiscal de la Nación, del Presidente del Poder Judicial, del Ministro del Interior, del Director de la Policía, de algunos alcaldes, sin orden ni concierto.
¿De qué nos va a servir, además, tener trece mil policías más en las calles si no hay patrulleros suficientes, si no tienen teléfonos para comunicarse entre sí, si las comisarías no tienen, muchas de ellas, computadoras, si no hay gasolina para las unidades móviles, etc.?
¿Ya sabe el Ministro del Interior a dónde van a ir, por ejemplo, esos trece mil policías? ¿Sabe si tienen los implementos necesarios para que ejerzan su función? ¿O cree que la sola presencia en una esquina de un policía servirá para amedrentar a las bandas armadas y mafias delincuenciales que azotan Lima y las principales ciudades del país? Preocupa sobremanera que la improvisación parezca ser la respuesta a uno de los tantos megaproblemas que este gobierno ha prometido resolver.
Juan Carlos
Tafur