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Jueves 17 de Mayo del 2012

La Columna del Director | 16-08-2011 | Juan Carlos Tafur

La amenaza de Antauro

Muchos toman a broma las bravatas de Antauro Humala, el verdadero líder del etnocacerismo. En el mejor de los casos, se piensa, lo utilizan porque creen que su exposición mediática recurrente le hace alguna mella a Ollanta Humala. No es casual, pues, que la prensa opositora le dé tanta cabida a él y a su padre. Saben o creen que así le van minando la credibilidad al gobierno o lograr que subsista algún nivel de desconfianza de la población respecto de cuál sea la verdadera posición y objetivos ideológicos del régimen.

 

Pero, más allá de esta menudencia mediática, lo cierto es que la radicalidad de Antauro y su convocatoria a un sector ciudadano que comulga con dicha vena son potencialmente efectivas. El gestor del ‘andahuaylazo’ señala que hay un 30% de la población sintonizada con dicho mensaje. Allí se equivoca porque el nivel electoral de su hermano en la primera vuelta ya era resultado de cierta moderación, además de engrosarse gracias al trasvase de los votos toledistas.

 

Pero sí hay un 15% de población radical que está a la expectativa vigilante –menos paciente que la de la derecha- de lo que haga o, sobre todo, deje de hacer el gobierno. Allí están, agazapados, los Aduviri, Pisango y demás líderes regionales que ya han demostrado capacidad de agitación.

 

Si Alan García hubiese hecho un gobierno medianamente liberal, no existirían. Quizás ni el propio Ollanta Humala estaría hoy sentado en Palacio. Pero al haber ejecutado el gobierno más conservador del último siglo generó el estado social que les ha permitido aparecer.

 

Los niveles de pobreza son aún inmensos y buena parte de las tasas de reducción que se exhiben son producto del recurso de regalar dinero y así hacer salir a la población de la medición monetaria de la pobreza. No es una reducción orgánica, producto de la consecución de un empleo sostenible.

 

Y lo preocupante, políticamente hablando, es que no está afincada tan solo en las zonas rurales alejadas sino en los propios centros urbanos. Tienen, en consecuencia, fácil llegada al resto de la población y su capacidad logística de movilización y sabotaje se incrementa. Por lo pronto, tienen acceso a los medios de comunicación que se dedican a levantar el discurso radical que Antauro expone.

 

No creemos que ni siquiera un mal gobierno de Ollanta los coloque en situación expectante para el 2016, pero ya sería una mala noticia para el país que puedan tener un papel protagónico. Los que buscan el fracaso de Humala a toda costa deberían pensar en ello y no dedicarse, frívolamente, a jugar con fuego.

 
Juan Carlos
Tafur

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