Se suponía que con la salida del gabinete Lerner y su reemplazo por el presidido por Oscar Valdés, el problema suscitado en Cajamarca por el proyecto minero Conga iba a encontrar una solución más expeditiva. Preocupa, sin embargo, que lejos de ello, el problema parezca alejarse cada vez más de una solución y se esté acercando a un punto muerto donde la salida no se ve por ningún lado.
Hasta hace un mes el reclamo mayor de las autoridades locales de Cajamarca era que se revisara el estudio de impacto ambiental; hoy es la declaratoria de inviabilidad de la minería en la región. Conversábamos con periodistas de la zona y nos decían que hace solo unas semanas la mayoría de la población cajamarquina no se oponía a Conga, pero que hoy el grueso está furibundamente en contra.
Algo, de hecho, se está haciendo mal. Es más, si nos remontamos un poco más atrás, hace no menos de año y medio quien escribe visitó Celendín y zonas aledañas organizando talleres con los periodistas de esos lugares y el gran problema, por el cual inclusive se preparaban jornadas de protesta, era la promesa incumplida de construir la carretera Cajamarca- Celendín. Conga no estaba ni siquiera en la agenda de temas por resolver.
Se sabe que cuando hay un vacío de representación política, son los radicales los que ganan. Y eso, lamentablemente, parece ser lo que ocurre en estos momentos en Cajamarca. De ser solo un arma de negociación, la radicalización de la protesta poco a poco se está convirtiendo en un manifiesto de principios.
Y frente a ello el gabinete Valdés brilla por su ausencia. Es cierto que bajo el manto de Lerner el gabinete era una comidilla contradictoria de declaraciones. Pero reemplazar ello por el silencio político no indica una mejoría ni mucho menos.
Hay fuerzas retardatarias en Cajamarca, sin duda. A ellas jamás se les va a convencer de lo benéfico que sería para el país que Conga funcione bajo los parámetros correctos. Pero también hay fuerzas sociales dialogantes que solo necesitarían de un buen trabajo político y respeto en las formas (no que se les trate como si fueran empleados del patrón-gobierno) para que cobren mayor fuerza y contribuyan a derrotar a la izquierda obtusa. Si no lo entienden así el Premier y el gobierno en su conjunto, la frase ‘Conga va’ es candidata a engrosar la lista de actos fallidos. Y bajo esas circunstancias, efectivamente se afectaría la llegada de nuevas inversiones no solo en Cajamarca, sino en todo el país. La necedad no se combate con mayor necedad. Alguien en el gobierno debería aportar una cuota de sensatez y lograr que el presidente Humala actúe con la inteligencia social que, se suponía, era parte de sus activos.
Juan Carlos
Tafur