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Jueves 17 de Mayo del 2012

La Columna del Director | 13-01-2012 | Juan Carlos Tafur

¿Y los DDHH de los Mansilla?

Nos hubiera gustado ver a alguna de las ONGs dedicadas a la defensa de los derechos humanos interesadas siquiera en el caso del estudiante Gastón Mansilla. Ante la presión ciudadana, la intervención de la Defensoría del Pueblo y la propia invocación del presidente de la Corte Suprema, ayer se revocó su mandato de detención y se le dictó comparecencia, como legalmente correspondía.

 

Más allá de las particularidades legales del caso, lo cierto es que era más que evidente la violación del debido proceso. La jueza quizás pudo interpretar –aunque su fundamentación ni siquiera lo revelaba- que cabía efectuar una investigación. Pero su carcelería era, sin duda, una clara muestra de abuso judicial.

 

¿Por qué los organismos de derechos humanos solo intervienen cuando se trata de detenidos o procesados vinculados a agrupaciones subversivas? Esa misma pregunta se la formulamos a sus representantes en diversos eventos o mesas redondas en la década de los 80 y 90. Y la respuesta era que el principal foco de violaciones a los DDHH correspondía, pues, a esos casos.

 

Eso, inclusive, no era cierto ni siquiera en los tiempos más duros de la represión militar de la subversión, pero, sin embargo, ¿qué pueden decir ahora? ¿O es que resulta más sexy y mejor financiado el desvelo por Lori Berenson que por Gastón Mansilla? ¿Los miles de ciudadanos que ven violados sus derechos humanos en las salas judiciales o en cualesquiera otra instancia del poder no merecen su atención? Hasta los más desalmados terroristas merecen ser tratados con la ley en la mano, es cierto. ¿Pero solo ellos?

 

Lamentablemente, desde la otra orilla, desde la derecha, se ha arriado la bandera de los derechos humanos de manera tonta. Es más, en el propio sector liberal hay a quienes les apesta dicha causa por un prurito académico bastante pueril: que la pomposa Declaración Universal de Derechos Humanos contiene elementos ideológicos que pueden desembocar en una acción política estatista y contraria a las libertades.

 

Se olvida que más allá de la formalidad referida, en el fondo, la defensa de los derechos humanos está en la base del liberalismo como una cuestión de base que busca resguardar los derechos individuales frente a los intereses colectivos del Estado. Un principio indiscutiblemente liberal que se olvida y ha permitido que una parte sustantiva de la agenda de la modernidad sea hoy en día monopolizada por la izquierda (la cual, salvo honrosas excepciones, las ha desvirtuado por razones que más tienen que ver con la contabilidad financiera de sus ONGs que con los principios).

 

Al final de cuentas, los ciudadanos observan una situación terrible. A la izquierda solo le interesan los derechos humanos de unos cuantos. Y a la derecha, equivocadamente, el tema le parece una caviarada que no debe tolerarse. En el medio, quedan librados a su suerte mediática los miles de Gastón Mansilla que existen en el Perú.

 
Juan Carlos
Tafur

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