La Columna del Director | 19-01-2012 | Juan Carlos Tafur
El respaldo explícito del presidente Humala a la gestión de Susana Villarán como alcaldesa de Lima es importante no solo por el gesto, sino porque podrá ayudar a resolver los dos más graves problemas de la ciudad, como son el transporte y la seguridad. Las disculpas de Villarán por los errores cometidos merecen ser destacados también, porque de hecho se han cometido, pero, sobre todo, porque se espera una enmienda de los mismos.
Pero ni uno ni otro bastan para que el Municipio remonte la desaprobación que sufre. Villarán y su equipo van a tener que demostrar temple para remontar la cuesta y eso pasa por la acción política, sin duda, pero principalmente por la acción concreta.
No es solo un problema comunicacional. Es cierto que la prensa adversa nunca le dio tregua, pero eso no explica el desenlace. Por el contrario, está demostrado hasta la saciedad que esa prensa ha errado cada vez que se ha propuesto tumbarse o erigir a alguien.
Tampoco se puede atribuir la crisis a la conspiración de personajes como el exalcalde Castañeda, quien de líder de opinión no tiene nada. A la hora de las grandes definiciones el líder de Solidaridad Nacional tiene el peso de un holograma.
Desde el saque Villarán tenía frente a sí un escenario adverso. Nada de lo que pudiera haber hecho en los primeros seis meses de gestión iba a tener impacto alguno porque el país entero estaba enfrascado en la lucha electoral por la Presidencia. Y a eso se suma que su propia votación era, en gran medida, prestada. El electorado que seguía a Kouri se volcó hacia ella, resentido con Lourdes Flores. Creer que el triunfo se debió más a sus propios méritos ha sido, quizás, su mayor error.
A pesar de ello, su gestión ha marchado por la ruta correcta. Es cuestión de afinar estrategias políticas y darle renovado impulso a los proyectos que se vienen. Hacer click con la población es su primera tarea. Si se lee con sutileza la encuesta de Apoyo se verá, por ejemplo, que cuando el ciudadano es preguntado sobre los principales problemas municipales, la mayoría contesta que la situación está igual o mejor. Convertir eso en aprobación general es tarea que le compete a Villarán en los meses venideros.
Que la revocatoria no prospere depende de ella, fundamentalmente. La democracia ganará si esta iniciativa políticamente fraudulenta fracasa. Pero las armas para lograrlo están en el Palacio Municipal.
Juan Carlos
Tafur