El problema de la U ya no tiene solución posible desde adentro. Hoy en día, las dos facciones que se disputan el poder del club solo parecen buscar el acceso a las migajas que aún puede brindarles el manejo de la institución deportiva con mayor arraigo del país.
La Sunat ha decidido embargar todos los activos vigentes y futuros del club, pero creemos que la solución no queda allí. Es potestad del ente tributario, como principal acreedor, llevar como corresponde a la U al Indecopi, llevar la voz cantante en la reestructuración y nombrar una junta de administración capaz de resolver el desastre financiero en el que se encuentra el club.
Nada de amnistías ni prebendas. Hay forma de resolver el problema si hay voluntad política, por un lado, y si hay la garantía de un manejo honesto del tema. En otras columnas hemos sugerido algunas soluciones. Por ejemplo, que el Congreso promulgue una ley que transfiera en propiedad plena el estadio Lolo Fernández. Y que se venda. Dicho local tiene un inmenso valor inmobiliario, cuya transacción podría alcanzar para pagar buena parte de la deuda tributaria.
Que se hagan gestiones con el Municipio de Lurín, que modifique la zonificación de Campo Mar U y de esa manera se pueda subastar a agentes urbanos en un terreno altamente rentable para proyectos de ese tipo. Y así como estas hay muchas otras a la mano.
Pero queda claro que nada de eso es posible si son las camarillas de socios que hoy manejan el club las que se encarguen de ello. Que la Sunat vaya más allá de los embargos, que lleve a la U al Indecopi y allí, con los votos mayoritarios con los que cuenta designe una junta de notables con credibilidad suficiente para reconstruir la institución.
Pensamos en gente como Raymundo Morales, Roque Benavides, Raúl Diez Canseco, Gianfranco Castagnola, por citar solo a algunos connotados hinchas y/o socios de la U con solvencia económica y técnica, quienes seguramente aceptarían el encargo si no se ven en la obligación de pasar por la jauría societaria que hoy controla el club.
Y en un plazo de diez años, con acciones paralelas –como tornar amigable el estadio Monumental para asegurar la presencia de los hinchas, o buscar sponsors que sientan que su marca se enriquece y no se mancha, o manejar presupuestos razonables-, la U recién entonces sería repuesta a los socios, a la espera de que estos hayan aprendido la lección y entiendan que el abismo actual no debe jamás repetirse.
La Sunat tiene en sus manos la solución del problema. Ojalá tenga los pantalones para tomar las acciones que corresponden.
Juan Carlos
Tafur