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Jueves 17 de Mayo del 2012

La Columna del Director | 03-02-2012 | Juan Carlos Tafur

PPK y la derecha centrada

Le está sabiendo a chicharrón de sebo a la derecha bruta y achorada que su “pensamiento guía”, Pedro Pablo Kuczynski, esté dando muestras de una sensatez política que ojalá hubiese mostrado durante la campaña presidencial.

 

Su reciente valoración positiva del informe de la Comisión de la Verdad y su oposición a la iniciativa de revocar a Susana Villarán pone en evidencia que, al parecer, ha decidido marcar correcta distancia de los sectores más reaccionarios del país.

 

Vemos difícil que vuelva a querer incursionar en las lides presidenciales, pero de hecho su convocatoria sigue vigente y ojalá ayude a imponer madurez en las barras bravas de la derecha peruana.

 

Un fenómeno interesante se está produciendo en el centro liberal. Si a lo de PPK le sumamos la aparición de líderes políticos como Marisol Pérez Tello –que ya representa, sin duda, en estos tiempos, lo que fue Lourdes Flores cuando apareció en el firmamento político peruano a propósito del intento de estatización de la banca en el primer gobierno de García-, podemos albergar un mayor optimismo respecto de que un conglomerado político derechista pueda ser actor protagónico en las siguientes elecciones.

 

Lamentablemente el fujimorismo no da muestras de querer evolucionar. Su ala dura es la que le marca la agenda con el silencio anuente de la propia Keiko Fujimori. Y el Apra –ya lo han admitido sus principales voceros- insistirá en Alan García, la figura más representativa de la derecha conservadora que el Perú ha visto en las últimas décadas.

 

Si, por su parte, Perú Posible y Alejandro Toledo, tramitan una terapéutica cura de silencio y rumian su fracaso de manera positiva (el líder chakano ha hecho gala de una falta de sindéresis pocas veces vista en los últimos meses), quizás podamos ver para el 2016 un frente derechista inteligente, convocante y capaz, inclusive, de incorporar a cuadros de la izquierda moderna, hoy desperdigados o afincados en partidos como Fuerza Social.

 

Hasta el propio nacionalismo, ya claramente definido como una opción de centro, podría ser partícipe de un proyecto común, donde el objetivo sería no solo mantener los esquemas básicos del modelo económico sino impedir que la derecha excluyente y autoritaria, que sintetiza y hace gala de las peores taras sociales (racismo, clasismo, corrupción, etc.), vuelva al poder.

 

Queda, sin duda, mucho trecho por recorrer y, en esa medida, con estas reflexiones entramos casi en los terrenos de la política ficción, pero ya es digno de relieve que haya atisbos y síntomas de que es posible empezar a forjar una opción que asegure un salto a la modernidad y no un retroceso a las cavernas.

 
Juan Carlos
Tafur

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