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Jueves 17 de Mayo del 2012

La Columna del Director | 12-02-2012 | Juan Carlos Tafur

Se puede ser sensato y popular

Al presidente Humala le va bien en las encuestas. Según la última efectuada por Datum, tiene un 58% de respaldo nacional. Ha subido ocho puntos respecto de la medición del mes de enero. Pero más significativo que esta tasa global es que, con ligeras variantes, muestra que mantiene niveles de apoyo similares en todos los estratos sociales.

 

Es ese el lugar ideal en el que todo gobierno busca instalarse. Con maneras democráticas hasta el momento impecables, Humala está logrando repetir lo que en su momento –con buenas y malas arteslogró Fujimori. No le pasó lo mismo a Alejandro Toledo ni a Alan García, los cuales no disfrutaron, salvo al inicio, de los niveles de respaldo que hoy exhibe Humala y, además, en ambos casos, dicho apoyo se asentó principalmente en los sectores AB del país. La causa de ello: los dos se dedicaron a disfrutar de la herencia reformista que en materia económica se aplicó en los 90 y optaron por el facilismo de administrar el Estado en piloto automático.

 

Es importante anotar que el actual gobierno ya ha pasado por más de una crisis (y no han sido precisamente leves). En menos de siete meses un familiar suyo comprometió al Presidente en la sospecha de manejos irregulares, renunció uno de sus vicepresidentes y, finalmente, transitó por una crisis ministerial. Y a pesar de ello, no ha sufrido mayor mella en su aceptación ciudadana.

 

Mensajes claros, poca exposición mediática y visitas permanentes al interior del país son parte del andamiaje que explica su aprobación. Y como telón de fondo, la sensata decisión de mantener el esquema macroeconómico y, al mismo tiempo, de impulsar una efectiva incursión del Estado en programas sociales (hoy por hoy, el Ministerio de Inclusión Social, a cargo de una tecnócrata de izquierda, debe ser uno de los que mejor funciona, a pesar de tener pocos meses de creado).

 

La gobernabilidad en un país como el nuestro está siempre amenazada y sería imposible por ello pronosticar cómo terminará el régimen. Pero lo más destacable es que no estamos ante un gobierno que le haya tendido la alfombra roja a los grupos de poder ni tampoco ante uno que haya caído en la tentación de dictar medidas populistas. Humala demuestra, como lo han hecho Uribe y Santos en Colombia, la Concertación en Chile, o Lula y la Roussef en Brasil, que se puede guardar la mesura fiscal y monetaria y no por ello perder arraigo ciudadano.

 
Juan Carlos
Tafur

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