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Jueves 17 de Mayo del 2012

La Columna del Director | 17-02-2012 | Juan Carlos Tafur

La estupidez racista debe ser sancionada

Desterrar el racismo es una tarea que va a demorar décadas. Es un prejuicio secularmente arraigado en el Perú, reforzado además por la terrible coincidencia de que en nuestro país suele calzar con el nivel socioeconómico. Hay sinfín de explicaciones psicológicas y sociológicas que lo explican muy bien y en las cuales no vamos a abundar. Somos una sociedad mestiza truncada y resultado de ello subsiste esa tara social en prácticamente todos los estratos.

 

Pero no por ello cabe resignarse a su aparición recurrente, a veces pública, como en el último incidente protagonizado por un adolescente, hijo de dos personajes públicos y una pareja de esposos. En algunos lugares se prohíben las prácticas discriminatorias y las sanciones son severas. Debemos ir más allá. Debería ser punible la sola expresión verbal de racismo. El tiempo hará que nuestra sociedad poco a poco vaya superando esa muestra de subdesarrollo, pero mientras eso ocurre, hay algo por hacer.

 

El sonado caso del futbolista uruguayo Luis Suárez, sancionado ocho fechas en el torneo de fútbol inglés por insultar con dicho tenor a un rival, es una muestra de lo que cabría aplicar. En los estadios europeos, inclusive, si de las tribunas surgen expresiones racistas, los árbitros suspenden los partidos y castigan al equipo cuyos seguidores cometieron dichos excesos.

 

Acá no. No solo en los estadios sino en programas de televisión se hace del tema racial un motivo de agresión o de burla permanente y nadie hace nada. Ni qué decir de las últimas campañas electorales (Fujimori, Toledo y Humala fueron pretexto en su momento para el despliegue más grosero de racismo). El solo hecho de tolerar que eso ocurra, y que no pase nada, alienta el desborde descontrolado de uno de los prejuicios más repugnantes de una sociedad, la distinción y clasificación de las personas por el color de su piel.

 

Si las personas racistas quieren seguir siéndolo, allá ellos, que sigan encerrados en su burbuja contaminada de estupidez. Lo que como sociedad no podemos permitir es que se tolere su expresión impune. Tal vez sea desmesurado llegar a su penalización jurídica, pero hay otro tipo de sanciones que pueden aplicarse para refrenar dicha muestra de barbarie.

 

El racismo, la homofobia, el machismo, el clasismo son todas caras de la misma moneda. Son síntomas de que seguimos siendo una sociedad desintegrada. Usualmente se dice que el insulto es una “fase superior” en nuestra evolución como especie, porque se verbaliza lo que antes era motivo de violencia física. En el Perú parece ocurrir todo lo contrario, ya que el agravio verbal suele ser, más bien, el preámbulo de la acción violenta. Por ello es menester ponerle coto. No solo debe generarse una sanción moral, sino una contención legal.

 
Juan Carlos
Tafur

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