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Jueves 17 de Mayo del 2012

La Columna del Director | 18-02-2012 | Juan Carlos Tafur

Los bolsillos de Marco Tulio

Y ahora, pues, resulta que la movida revocadora contra la alcaldesa Susana Villarán no solo tiene detrás suyo a enemigos políticos como Luis Castañeda Lossio, o a la ultraderecha, que quiere que el poder no lo ocupe nadie que no sea de sus filas. No, también está el interés menudo, mundano, pequeño-burgués de Marco Tulio Gutiérrez, el activista que pone el rostro en este intento.

 

Él quiere ver sus series de televisión preferidas, cargar a sus nietos, y para ello necesita que su instituto crezca, obtenga mayores rentas, mejores contratos y consultorías. Como lo revelan los audios difundidos en el programa de Augusto Álvarez Rodrich es imprescindible “marketear” el ente que preside.

 

Y, claro, la exposición mediática le viene a pelo. No importa que suelte cifras falsas de firmas obtenidas. Es lo de menos. Se trata de salir la mayor cantidad de veces en la prensa y así, sea cual sea el resultado, ganar posiciones en el mercado.

 

Mucho menos le importa de verdad si las causas de su cruzada sean justas o no. No es lo que le interesa. No le importa tampoco que, de lograr su propósito, genere el caos y el desgobierno en la ciudad capital, como ocurriría si seis millones de habitantes se ven obligados a acudir a las urnas primero para ver si procede la revocatoria y, segundo, para elegir nuevas autoridades.

 

A río revuelto, ganancia de Marco Tulio. Esa es su lógica y el origen de sus pasiones. No es política, es negocio. Y se aprovecha de los ciudadanos que incautamente creen que efectivamente se trata de una movilización democrática para retirar del ejercicio del poder a alguien que lo hace corruptamente o de modo incompetente.

 

Por cierto, allá quienes quieran seguir en este empeño políticamente absurdo y perverso. La ley les franquea esa posibilidad y se verá si logran su objetivo o no. Pero debe quedar claro frente a qué estamos. Si alguien quiere firmar los planillones pro revocatoria es libre de hacerlo. Si alguien quiere luego votar a favor de la misma, igual. Pero gracias a que la denominada “ley mordaza” fue observada por el Ejecutivo, hoy podemos saber, merced a los esclarecedores audios difundidos, que no estamos ante una iniciativa encabezada por heraldos de la democracia directa o guardianes del bienestar cívico de los limeños. No hablamos de ética política sino de un asunto de monedas más, monedas menos.

 
Juan Carlos
Tafur

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