Si sale el premier Oscar Valdés no se viene la hecatombe. Pensar que su salida, por más que sea alentada fundamentalmente por los sectores de izquierda expectorados del poder cuando arribó aquel al Premierato, supondrá un retorno al esquema “arco iris”, parece imposible.
Por lo pronto, hay que señalar que no ha sido Valdés quien ha “derechizado” a Humala. Este mismo, al alimón con Nadine Heredia, ha aprendido, desde el poder, que se trata de gobernar con pragmatismo y tecnocráticamente. Si ello se considera derechista, pues nada permite considerar que vaya a abandonar esa línea de gobierno si cambia de Premier.
Lo que la pareja presidencial entiende como defecto principal del Premier no es su posición ideológica sino su falta de cintura política, su torpeza en algunos casos. Si alguien lo reemplazase sería, a lo sumo, una suerte de “Lerner de derecha” (más dialogante, pero con el mismo perfil) o, también es probable, el propio titular de Economía y Finanzas, Luis Castilla, quien se ha ganado la confianza plena de la unidad simbiótica del poder que conforman hoy en día el Presidente y la Primera Dama.
La hoja de ruta centrista -o de centro derecha, si se quiere- se va a mantener lo que resta del mandato. Resulta poco probable que ocurra algo distinto. Humala tiene suficiente aire económico a su favor y políticamente ha sabido superar crisis tremendas y no ha sufrido casi daño en su relación con la ciudadanía. ¿Por qué tendría que dar un golpe de timón si entiende que no le va mal?
Hay que tener presente, además, que la izquierda ideologizada cavó su propia tumba política cuando asumió que era ella la que había ganado las elecciones y tenía, en consecuencia, derechos que exigirle al ganador en las urnas. Y lo peor es que se enredó en trifulcas mediáticas y en afanes que parecían más cercanos al sabotaje que al disenso interno.
Difícilmente Humala volverá a cometer el mismo error. Hay personajes de izquierda en el gabinete (la ministra de Inclusión Social, de Educación, de Justicia), pero representan a una izquierda que sabe del manejo de la cosa pública y lo ejerce con criterios más técnicos que políticos.
Si Humala logra sumarle al orden macroeconómico una efectiva política de inclusión social y un manejo eficaz de los conflictos sociales, se quede o no Valdés, no se aprecia en el horizonte ni la necesidad ni la posibilidad de que cambie de norte.
Juan Carlos
Tafur