No creemos que gane las elecciones. No creemos tampoco que pase a la segunda vuelta. Pero sí consideramos que su importante crecimiento en las encuestas es una buena noticia.
Pedro Pablo Kuczynski, a pesar de ser el candidato con más años a cuestas, es el que ideas más frescas ha mostrado. Que logre meter una buena bancada genera, además, la confianza de que, sea quien sea quien gane la Presidencia, contará en el Parlamento con un grupo dialogante y sensato para lo positivo e intransigente frente a lo que se considere pasadista.
Con buen tino –no hay que olvidar, después de todo, que PPK es políticamente novato en términos electorales-, cambió de frente y en lugar de atacar obtusamente a Alejandro Toledo, se percató que su “rival” era Castañeda. No solo porque ocupa el mismo nicho sino porque es, de lejos, el candidato más débil.
No creemos que PPK suba mucho más. Quizás llegue a 15% o alrededores. Sus techos son varios. El más inaccesible es que él no es una persona tan conocida como sus adversarios. Y en el sector rural simplemente es clandestino (y ese sector no está medido en las encuestas). Pero se suma a ello que su propio discurso, atractivo para muchos, no lo es para la mayoría de peruanos.
Él mismo lo sabe. Por eso ha tenido que desautorizar a su vocero Pablo Secada con el tema de la reducción de las vacaciones para los nuevos trabajadores. No es una mala idea. Es muy buena y apunta a resolver la terrible informalidad laboral que sufre el país, pero no es políticamente popular.
PPK, en general, no es un liberal. Por el contrario, si de algo se le puede acusar es de que su pensamiento sea, más bien, pro empresarial antes que pro mercado. Desde la izquierda lo satanizan como alguien vendido a las multinacionales. La verdad es que su pensamiento pasa por creer que mientras mejor le vaya a las grandes empresas, mejor le irá al país. Es por ello algo más cercano a un conservador que a un liberal.
Tiene margen para crecer entre los indecisos –aunque ya lo ha hecho en buena medida-, también para medrar de los votantes en estampida de Castañeda, pero no corre solo pues. Toledo, Keiko y Humala –quienes además serán beneficiario del voto rural mencionado- no son mancos y ya deben haber olfateado dónde hay votos a disposición.
En el mejor de los casos, creemos que PPK logrará un cuarto lugar, quizás un tercero. Tal vez si esta subida última hubiese ocurrido a una o dos semanas del 10 de abril, el efecto tsunami lo hubiese acompañado. Pero estamos lejos aún. No obstante, no es poca cosa lo obtenido. Si logra seguir en alza, la suya habrá sido, sin duda, la gran sorpresa positiva de esta contienda electoral.
Juan Carlos
Tafur