Supuestamente es un axioma electoral en el Perú que para llegar al poder los candidatos debían ponerse en el centro. Que luego podían gobernar por donde quisieran, pero que para llegar la vía era la central.
Pues bien, de acuerdo a las últimas encuestas, se está dando algo que aparentemente contraría dicho axioma. Los dos candidatos que están subiendo son los ubicados en los extremos del espectro. Ollanta Humala por la izquierda y Pedro Pablo Kuczynski por la derecha.
¿Signo de que los tiempos han cambiado? ¿Adiós a la tesis imperante en las elecciones efectuadas en el país desde el 80 a la fecha? ¿Ha cambiado tanto el Perú en los últimos años que ya dicho aserto ha perdido vigencia?
No lo creemos. A nuestro juicio, lo que se está produciendo es la adecuación del escenario electoral a la normalidad. Toledo, Keiko y Castañeda disputan más o menos un escenario semejante y han llegado a los niveles que probablemente exhibirá el 10 de abril, puntos más puntos menos (prevemos que si da un giro estratégico, Toledo podrá subir algo, si Keiko mantiene su estrategia silente se mantendrá y el ex alcalde, haga lo que haga, seguirá bajando).
Lo que está ocurriendo, nos parece, es que tanto la izquierda como la derecha están recuperando su espacio habitual. Ambas alrededor del 10 y el 15% del electorado. Salvo alguna situación extraordinaria, suponemos que tanto Humala como PPK andarán por allí de acá a la primera vuelta electoral. Con un golpe de suerte y si los restantes contendores cometen algún error grueso quizás podrían trepar hasta un 20% y amenazar con su pase a la segunda vuelta. Difícilmente subirán más que eso.
En ambos casos, nos parecía que los resultados que mostraban (Humala por debajo del 10% y PPK alrededor del 5%) no reflejaban su real situación y potencialidad. Se están, simplemente, acercando a ella.
Y eso es bueno desde todo punto de vista. Y si su votación congresal replica la que muestran sus candidatos presidenciales, mejor aún. Le va a hacer bien a la democracia que en el Parlamento haya una izquierda y una derecha definidas, consistentes e ideológicas.
Sea quien sea el ganador, ambas agrupaciones serán un buen contrapeso y eventualmente buenos aliados. Si es Toledo o Keiko quien nos gobierne a partir del 28 de julio –nuestro pronóstico es que ambos disputarán la segunda vuelta-, va a ser muy bueno que tengan dos bancadas que se dediquen a marcarlos y ajustarlos. Y que, además, no serán bancadas delivery o llenas de tránsfugas camuflados, como hemos visto en estos cinco años en los cuales el Congreso ha coronado las cimas de la mediocridad y la falta de entereza moral y política.
Juan Carlos
Tafur