La Columna del Director | 31-03-2011 | Juan Carlos Tafur
El mensaje correcto para enfrentar la propuesta de Humala no pasa por decir que se defiende. Porque por “modelo”, la gran mayoría de ciudadanos no entiende la preservación de la estabilidad fiscal y monetaria o el otorgamiento de una mayor prioridad a la inversión privada antes que al Estado.
El motor del país, que es la economía, anda bien. Requiere más que un afinamiento, pero marcha correctamente. Hay que hacerle un upgrade, de ser una economía pro empresa a una pro mercado, y eso exige que se lleven a cabo varias reformas, pero el eje básico es el correcto.
La irritación de la gente, sin embargo, radica en otro lado. No hay buena provisión de salud, de educación, de infraestructura, de seguridad, de justicia. El carro puede estar bien, el motor también, pero las llantas están desinfladas. Y el resultado genera una percepción de que el susodicho “modelo” no funciona y es injusto.
Ese estado de cosas debe cambiar. No es sostenible. No da más. Eso explica el malestar existente y, de paso, por qué una propuesta como la de Humala sigue teniendo vigencia a pesar de la bonanza macroeconómica que se registra.
En esa perspectiva, el lugar donde se está colocando el resto de candidatos es altamente riesgoso. “Vota por mí para que las cosas no cambien” debe ser, sin duda, la traducción que el pueblo está haciendo de los intentos de Toledo, Keiko, PPK y Castañeda de “posicionarse” frente a la trepada electoral del líder nacionalista.
De hecho, puede serle útil y beneficioso para quien logre ganar ese perfil de oposición a Humala, pero el modo elegido para hacerlo les va a resultar letal de darse el caso de una segunda vuelta contra el candidato de Gana Perú. Sin proponérselo, le están regalando la agenda del cambio, el terreno de la oposición al orden establecido.
Solo un mensaje de cambio liberal puede tener eficacia frente al cambio que propone el nacionalismo. Un discurso que ponga énfasis en lo mucho que hay por resolver en el Perú, antes que en la defensa de lo avanzado, por mucho o poco que fuera. De otro modo, si el miedo guía las estrategias de los candidatos señalados, se asomarán a un adversario alimentado por ellos mismos. Si persiste el grave error político en el que se han embarcado todos, sin excepción, lograrán que se haga realidad lo que aparentemente quieren evitar.
Como van las cosas, la banda presidencial se la están poniendo a Humala sus propios contendores. Y habrá que cruzar los dedos para que la torpeza cometida por el presidente venezolano Hugo Chávez –avalada ambiguamente por el propio candidato nacionalista- pese más en la conciencia de los electores que las que ellos están cometiendo.
Juan Carlos
Tafur