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Jueves 17 de Mayo del 2012

La Columna del Director | 05-04-2011 | Juan Carlos Tafur

RADIOGRAFÃA DEL DEBATE

No hay forma de saber si el debate cambiará las tendencias electorales precedentes. El solo hecho de que hubiera cinco participantes diluye el impacto que podría haber tenido. De hecho servirá, pero sería excesivo deducir que el voto se dejará influir masivamente. Lo que sí cabe es analizar lo que pasó.

 

Ollanta Humala: fue el peor de todos. Leyó hasta las respuestas a las preguntas del resto. Pero encima leyó mal, sin pausas, rápidamente. Estamos seguros que si se le preguntara a la gente qué planteó, no sabría qué decir. Queda claro, sin embargo, que lo hizo no por limitaciones intelectuales sino porque no podía arriesgar nada. Va primero y era el que más podía perder si se salía de un libreto.

 

Alejandro Toledo: fue el que mejor dominio de escena tuvo. No por gusto ha sido Presidente y se ha pasado los últimos años en conferencias internacionales. Fue, además, el que mejor entendió que lo que muchos ciudadanos esperaban era ver quién podía enfrentar de mejor forma a Humala en una segunda vuelta. De arranque trazó la cancha en ese sentido. No cometió el error de atacar al resto de mala manera. Metió sus pullas y lanzó ironías, pero con buen nivel y un humor que ojalá hubiese mostrado las últimas semanas.

 

Keiko Fujimori: Empezó y terminó bien, pero durante el debate se le vio algo aturdida. Al parecer, el golpe de Toledo sobre la herencia negativa dejada por el gobierno de su padre la desencajó. En cualquier caso, lo novedoso es que la suya fue una clara apuesta a favor de la reedición del esquema fujimorista que su padre aplicó. Sin medias tintas. Apunta, creemos, a recuperar el voto fujimorista duro que en los últimos días le ha estado quitando Humala.

 

Pedro Pablo Kuczynski: Se le vio cansado, aburrido, de malhumor. Fue el menos político. Si se le agregaba power point a su discurso bien podía haber sido una presentación en una cámara de comercio. El mayor error político fue no aprovechar la ocasión para trazar diferencias con sus adversarios. Ayer se dedicó a atacar a medio mundo. ¿Por qué no lo hizo en el debate?, cabe preguntarse. Por momentos, inclusive, parecía estar defendiendo el gobierno de Toledo. ¡Seguía siendo su ministro de Economía! No fue un desastre en cuanto al contenido, pero muchos esperaban una presentación más contundente. Hasta un detalle, como la tos que lo atacó, puede hacer que muchos piensen si, de repente, el voto por PPK no terminará siendo a favor de su vicepresidente Máximo San Román.

 

Luis Castañeda: hasta las patas. Salvo su tramo final, en el resto del debate estuvo en otra. Confuso, enredado, sin punche, demostró por qué se ha desplomado en las encuestas. Más bien, si toda su campaña la hubiese hecho con el ánimo de sus minutos finales en el debate, quizás hoy ya no estaría desahuciado.

 
Juan Carlos
Tafur

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