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Jueves 17 de Mayo del 2012

La Columna del Director | 12-05-2011 | Juan Carlos Tafur

EL ICEBERG DEL CASTILLO

Más allá del pedido de la Fiscalía de la Nación de que el Congreso tome una decisión respecto del caso del parlamentario Jorge del Castillo por el caso de la Petrolera Monterrico –que aparentemente no contiene la solidez jurídica que el caso ameritaba y más parece una calculada lavada de manos de la doctora Echaíz-, lo efectivo es que el hecho puede servir para que los dos movimientos políticos que pugnan por la Presidencia de la República dejen en claro cuál es su postura anticorrupción.

 

Puntualmente, se espera un pronunciamiento, no sobre este caso en particular, sino sobre qué van a hacer en cuanto a la investigación de las múltiples denuncias que se han conocido en estos cinco años y que no han prosperado, en muchos casos, por el blindaje parlamentario otorgado a los funcionarios del gobierno.

 

Nadie espera una cacería de brujas. Una persecución política, disfrazada con un manto judicial, conduce al enervamiento de la convivencia democrática. Lo que es peor, distrae al gobierno entrante respecto de su responsabilidad principal, que es gobernar, antes que mirar el espejo retrovisor.

 

Nos opusimos en su momento –ganándonos por ello una andanada de adjetivos agraviantes- cuando en el 2000 criticamos la euforia persecutoria que sobrevino luego de la implosión del régimen fujimorista. Con menor razón, vamos a alentar hoy que se vuelva a caer en el mismo ánimo.

 

Pero eso no es óbice para que se tome en serio el montaje de una estructura judicial, con respaldo político, que posea los recursos y poderes suficientes para investigar los actos de corrupción cometidos en el quinquenio, de los cuales solo se ha podido detectar la punta del iceberg.

 

Keiko Fujimori y Ollanta Humala tienen la palabra en ese sentido. Sus programas de gobierno y declaraciones particulares señalan que la corrupción no será tolerada de llegar al poder. Bueno, pues, una manera de medir qué tan real es su grado de compromiso con la erradicación de esa lacra moral que es la corrupción pública, pasa por saber cómo van a actuar a propósito del pasado reciente.

 

No basta con anunciar que se nombrará un Contralor independiente. Tampoco con que le darán mayor apoyo al Poder Judicial o al Ministerio Público. Eso está bien. Pero que nos digan qué van a hacer con los temas pendientes de investigación referidos a diversos personajes del gobierno aprista, es la prueba ácida para saber si las suyas son palabras soltadas al viento o un compromiso efectivo consonante con un clamor ciudadano que, según todas las encuestas, coloca a la corrupción entre los principales problemas nacionales a resolver.

 
Juan Carlos
Tafur

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