El contenido de esta página requiere una versión más reciente de Adobe Flash Player.

Obtener Adobe Flash Player

Jueves 17 de Mayo del 2012

La Columna del Director | 14-05-2011 | Juan Carlos Tafur

NI KEIKO NI OLLANTA PARECEN ENTENDER EL MALESTAR

 

Ninguno de los candidatos está entendiendo cabalmente cuál es la agenda social que se requiere adosarle al manejo macroeconómico. La irritación ciudadana de más de un tercio de la población no radica exclusivamente en los niveles de pobreza que puedan tener.

 

La disconformidad básica del pueblo respecto de la bonanza por la que el Perú pasa los últimos 15 años y poco más, se asienta en la exclusión ciudadana de la que es víctima.

 

Y ella no discurre, ni exclusiva ni principalmente, porque sus niveles de ingreso no sean los adecuados. Si así fuera, el antisistema sería capaz de capitalizar al 70% de peruanos.

 

Lo que la gente reclama son los aspectos de convivencia moderna y democrática esenciales. Fundamentalmente, son cuatro los aspectos que todos los estudios sociales, cuantitativos y cualitativos, señalan como críticos: salud, educación, seguridad e infraestructura.

 

He allí el núcleo ardiente del sentimiento de exclusión que acompaña la vida de la mayoría de habitantes del país. Mientras se les trate como ciudadanos de segunda categoría cuando acuden a resolver un problema de salud suyo o de un familiar, cuando aprecian con disgusto que la educación pública que reciben sus hijos los prepara para el desempleo estructural y los distancia de los sectores capaces de pagarse una buena formación escolar, cuando no pueden salir a las calles sin sentir que serán víctimas de la violencia delictiva y perciben que la policía no los atiende con el respeto que se merecen, cuando viven décadas sin gozar de agua potable, desagüe, luz o caminos en buen estado, no se podrán sentir parte de ese Perú que la publicidad gubernativa nos atosiga diciendo que avanza.

 

¿Qué respuesta política vemos al respecto por parte de los dos candidatos en pugna? Más allá de sus respectivos programas de gobierno, en los cuales sí se habla de dichos temas, en la campaña de la segunda vuelta aquellos han sido enterrados y asistimos a un despliegue de ofertas asistencialistas mondas y lirondas. Entre “pensión 65”, “combo escolar”, “mi primera chamba” y “bolsas de víveres”, queda claro que estamos ante esquemas basados en dádivas, entrega de recursos inmediatos que no apuntan, ni de lejos, a atacar los problemas estructurales que hoy deberían importar. Ni siquiera se les puede llamar redistributivos.

 

En esa medida, la hipótesis de que gane quien gane las elecciones hallará y verá desplegarse incontenible niveles altos de conflictividad social, goza de algún asidero. El Perú excluido no es un país de mendigos que se calmará con limosnas. Es un país de ciudadanos emergentes que reclaman lo justo, ser integrados al mercado y al Estado, como todos los demás. Y que, por supuesto, seguirán alzando la voz si lo que predomina después del 28 de julio es el tenor que ambos le han impreso a este tramo final de la contienda.

 
Juan Carlos
Tafur

Mis otra columnas
Galería Fotográfica
Galería Fotográfica
Encuesta

¿Está de acuerdo con el desempeño del Gobierno en el caso Conga?





Diviértete