Julio Cotler pronosticó que la segunda vuelta iba ser disputada entre Alejandro Toledo y Pedro Pablo Kuczynski. Como es obvio, erró de plano en los nombres, ya que ninguno de ellos pasó a la final.
Pero, al parecer, de un modo extraño su pronóstico puede terminar cumpliéndose gracias a los movimientos estratégicos que los dos candidatos en disputa, como son Ollanta Humala y Keiko Fujimori, vienen dando en esta segunda vuelta.
En el primer caso, es claro y explícito el esfuerzo por transitar hacia el centro. Del programa inicialmente presentado no queda sino un cierto aire reformista. La ‘Hoja de ruta’ presentada esta semana luego de la convocatoria a decenas de técnicos independientes, vinculados muchos de ellos al entorno de Perú Posible, está muy lejos de ser una propuesta radical (que la ciudadanía crea o no en ella, después de tanto cambio, ya es harina de otro costal y materia de otro análisis).
En el caso de Keiko Fujimori, luego de una estrategia silenciosa en la primera vuelta –que, sin duda, le rindió frutos-, arrancó la segunda vuelta introduciendo propuestas que a su vez también la conducían al centro y algunas de ellas, inclusive, disputaban con el plan humalista, en cuanto ofertas dirigidas a los segmentos populares. Ella no ha cambiado su plan, lo ha complementado, pero factores exógenos pueden terminar por contrariar su estrategia, derechizándola. Para empezar, la convocatoria de Hernando De Soto. Es, claramente, un aporte valioso. Pero De Soto no representa, pues, el centrismo buscado.
A ello se le suma el endose de un sinfín de técnicos –muchos de ellos de motu proprio- ligados a la derecha empresarial y mediática que tiñen al fujimorismo de una imagen cercana a ellos. Si se plasma finalmente el anunciado, con bombos y platillos, respaldo de Pedro Pablo Kuczynski, el plato derechista está servido.
En los predios de la redes sociales ya se menciona en son de broma que la segunda vuelta es ‘Toledollanta’ versus ‘PPKeiko’. Por angas o por mangas, los movimientos de ambos candidatos parecen acercarse a dicho escenario. En el caso de Humala, con toda intención. En el caso de Fujimori, a pesar de ella.
¿Quién gana con esta suerte de transmutación? El tiempo lo dirá. En las encuestas que hoy saldrán publicadas, ese hecho no se verá aún reflejado, pero no cabe duda que, dependiendo también de cómo maneje cada uno de los candidatos dicho insumo, en los siguientes días podría producirse una modificación o acentuación de las tendencias. No sabríamos decir a favor de quién soplarán los vientos que este cambio mutuo producirá, pero no dudamos que el mismo no será inocuo y quizás hasta podría marcar el derrotero de lo que sería el resultado final.
Juan Carlos
Tafur