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Jueves 17 de Mayo del 2012

La Columna del Director | 20-05-2011 | Juan Carlos Tafur

NO VEMOS DEMONIOS, PERO SÃ SERIOS RIESGOS

 

Que se insista en la grita histérica que asocia a Ollanta Humala con modelos estatistas, chavistas, cuasicomunistas, es ya demostración de mala voluntad o de poca inteligencia. Más de lo que ha hecho el candidato de Gana Perú para demostrar que su propuesta final difiere radicalmente de su matriz original, no puede hacer.

 

Eso no lo libra de riesgos, por cierto. Pero creemos que el principal temor que debería inspirar Humala no es que ejecute un gobierno así, tirando al tacho promesas y juramentos, sino que el suyo sea un mal gobierno.

 

Gana Perú no tiene cuadros técnicos, le falta experiencia de gobierno y el norte trazado puede ser poco consensual en sus propias filas. Confiamos en que recorrerá la ruta de Lula más que la de Chávez, pero si su gestión es mala, así sus metas no sean de temer, puede terminar siendo un fiasco monumental que igualmente generaría un costo al país y lo podría conducir al desmadre social y político.

 

Del mismo modo, que se insista en que un eventual triunfo de Keiko Fujimori implicaría el retorno de la dictadura y de la mafia –por más que algunos, como el defenestrado vocero Jorge Trelles, parezcan empeñados en soltar frases que nos retrotraen a esa atmósfera- nos parece una exageración con propósitos políticos, más que la advertencia de un riesgo real.

 

Hay una línea dura fujimorista a la cual, sin duda, las formalidades democráticas no le generan mayor devoción, pero no vemos que sea tan obvio que detrás de la candidatura integral de Fuerza 2011 exista el torvo, oculto y tenebroso plan de volver a editar con pelos y señales la lógica siniestra que impregnó la década de los 90.

 

El riesgo mayor que comporta Keiko, a nuestro juicio, es que termine cooptada por la derecha tradicional y, por ello, termine haciendo un gobierno como el actual, como el de Alan García, el que ha contenido, además, dosis añadidas de corrupción y autoritarismo que –dicho sea de paso- se asemejan a las del fujimorato auroral.

 

Sería negativo para el país que los grupos de poder y su tecnocracia adláter sigan haciendo de las suyas, convirtiendo al gobierno en una simple mesa de partes de sus exigencias. Que siga reinando la lógica del favor político para hacer grandes negocios a costa de los intereses mayoritarios de la población. Que el poder político se subordine a consejillos empresariales, cuya hoja de ruta es la utilidad otorgada por decretos y normas legales, no una inclusión social que haga viable la modernidad.

 

Por supuesto que hay alguna probabilidad de que las admoniciones pesadillescas con que se empapelan ambos bandos puedan hacerse realidad. En caso de apremio político podría ocurrir que los respectivos ADNs salgan a flote. Pero creemos que es un riesgo menor, en el sentido de que es lo menos factible de que ocurra.

 

Más tememos –porque es más probable- una gestión mala de Ollanta Humala o una gestión de Keiko Fujimori clonada del statu quo derechista que hereda de Alan García. Y no es poco. Bastaría que eso ocurra –en cualquiera de los dos escenarios- para que el país se vea afectado. No vemos demonios ni fantasmas, pero sí problemas que si bien no llevarían al país directamente a un trágico despeñadero, crearían un escenario social potencialmente explosivo.

 
Juan Carlos
Tafur

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