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Jueves 17 de Mayo del 2012

La Columna del Director | 26-05-2011 | Juan Carlos Tafur

LOS TALIBANES DE OLLANTA

 

Si las dudas y suspicacias que en términos políticos alberga la candidatura de Keiko Fujimori se han acrecentado, no tanto por culpa de ella sino del sinfín de patinazos cometidos a lo largo de la campaña por sus voceros, allegados, congresistas y aupados (cuyo clímax hoy representa el impresentable Rafael Rey), lo mismo le puede suceder a Ollanta Humala en materia económica.

 

Le ha costado al candidato de Gana Perú, sangre, sudor y lágrimas convencer a un sector del electorado de que su propuesta económica no era la radical, estatista y reaccionaria contenida en su primer plan de gobierno. Lo venía logrando, inclusive con gestos dramáticos como el hecho por su congresista Daniel Abuggatás, para quien el plan original debía ser enviado al archivo.

 

Pues bien, hace unos días el propio candidato, sus nuevos voceros y últimamente el electo parlamentario Javier Diez Canseco, han recordado que los denominados lineamientos de política no son un esquema cerrado, excluyente del plan original, sino tan solo un listado de prioridades, complementario.

 

En algunos casos sí se retrocede, como en el tema del uso de los fondos de las AFPs para financiar el programa de Pensión 65, pero en otros se mantienen incólumes los planteamientos. Simplemente se ha tenido el cuidado de no colocarlos en los Lineamientos, pero no por ello han sido descartados.

 

Para empezar, queda claro que Humala buscará la reforma de la Constitución para volver a otorgarle posibilidad empresarial al Estado. Y obviamente no creemos que se trate tan solo de legitimar la acción de empresas estatales actualmente existentes (como es el caso de Petroperú) o de permitirle al Banco de la Nación otorgar créditos. De hecho, hay la intención de crear nuevas empresas capaces de desempeñar un papel en los sectores considerados estratégicos.

 

Por cierto, ni en uno ni en otro caso hay razones para suponer que estamos ante la reedición monda y lironda de un esquema económico chavista. Eso nos parece una caricatura, no un argumento. Pero no hace falta semejante extremo para, igual, generar legítima preocupación. Si el gobierno de Humala va a estar más pendiente de cómo revertir los alcances actuales del sector privado antes que estarlo respecto de cómo ahondar el papel del mercado y las instituciones concomitantes, lo más probable es que terminemos bajándole la velocidad al crecimiento económico. El desafío es hacer más justa la distribución, pero sin detener la velocidad del crecimiento.

 

In extremis, la postura de Javier Diez Canseco casi ha dejado la impresión de que se trata de una propuesta gradual, que empezará con lo escrito en los Lineamientos y apenas sea política y socialmente factible hacerlo, se entrará a los cánones del plan de gobierno original. Y de ser así, la elección vuelve a fojas cero: entre los resquemores económicos que despierta Humala y las atingencias políticas que suscita Fujimori.

 
Juan Carlos
Tafur

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