El candidato de Gana Perú, Ollanta Humala, está asustando más que por sus ideas o su “plan de gobierno” (¿alguien puede decir cuál es?), por sus idas y venidas, marchas y contramarchas sobre aspectos esenciales publicados y dichos respecto de lo que efectivamente piensa hacer, si llega al gobierno.
Muchos entendían que la convocatoria a técnicos independientes y moderados se debía a una lectura correcta de la realidad electoral, que lo obligaba a corregir algunos aspectos de su propuesta de gobierno solo aplicables si hubiese obtenido más de la mitad de los votos. Así lo declararon, inclusive, algunos de los convocados.
Es más, algunos de dichos cuadros fueron más específicos y señalaron que se iba a preparar un nuevo documento que reemplazaría al inicialmente presentado. Hasta allí todo parecía acordado y consensuado.
Pero de pronto aparece el propio candidato y dice que no, que el plan original será el que se va a aplicar y que las correcciones se harán sobre la marcha. Es decir, si alcanzan el triunfo.
Dos efectos colaterales se generan con esta indecisión, además del justificado temor ya referido. Uno, que estamos ante un candidato que no tiene el carácter suficiente para zanjar con quien debe zanjar. Y dos, que no tiene una idea clara respecto del camino por el cual debe conducir su propuesta de cambiar el modelo.
De hecho, lo suyo no va por la orilla liberal ni por asomo. La suya es una propuesta que le otorga al Estado una preeminencia sobre el mercado. Lo que muchos esperan no es, pues, que se convierta en seguidor de Von Hayek o Milton Friedman. Sí, en cambio, tomándole la palabra, que haga realidad concreta su propio anuncio de moderación.
¿Es lo suyo más cercano a Lula que a Chávez? Sería una buena noticia, sin duda, pero, salvo error u omisión, este columnista no se lo ha escuchado decir a Humala sino solo a exégetas o voceros secundarios.
¿El Estado ya no intervendrá en la propiedad de medios de producción? ¿Se respetará la ruta constitucional si se quiere cambiar el texto del 93? ¿La plantilla tributaria solo será modificada elevando el impuesto a las mineras? ¿Las concesiones de radio y televisión serán respetadas o serán subastadas nuevamente?
El país está esperando que ello sea precisado, no a través de declaraciones evasivas o ambiguas, sino mediante documentos puntuales, concretos y públicos. Una propuesta que se pretenda alternativa a otra considerada autoritaria no puede partir de la penumbra programática. El Perú no está, en ninguno de los dos casos, en situación de que el voto popular derive en una apuesta a ciegas.
Juan Carlos
Tafur