El ex presidente Alejandro Toledo acaba de anunciar que ningún militante de Perú Posible formará parte del gabinete ministerial de Ollanta Humala. Ello, en respuesta al pedido de Gana Perú de contar con personajes como Carlos Ferrero, Alberto Borea y Juan Sheput.
Obviamente, la lógica detrás de dicha negativa debe ser el intento de marcar alguna distancia y evitar los eventuales daños y desgaste que gobernar o cogobernar produce. Nos preguntamos, sin embargo, qué clase de garantía ofrecerá Toledo –según lo prometido- si no va a arriesgar nada o va a pretender no hacerlo.
El líder de Perú Posible se la jugó entero a favor de Humala. Quiéralo o no, la población identifica a la chakana con el régimen entrante. ¿Acaso cree Toledo que si no permite que militantes de su partido se sumen a la convocatoria mencionada, la ciudadanía no le va a rendir cuentas de acá a cinco años? Por supuesto que lo hará, y con razón.
En su momento, señalamos que Perú Posible debía mantenerse neutral en la contienda. Toledo y la mayoría de dirigentes decidieron apostar el todo o nada a favor de Humala en contra de Keiko Fujimori. Bueno, pues, lo que ahora corresponde es que se la juegue entero.
Si ya se ha sumado buena cantidad de técnicos de su propio equipo de gobierno, si ya se sabe que hay un acuerdo de apoyo legislativo, suena mediocre y, peor aún, timorato, que pretenda disimular el pacto absteniéndose de participar en el Ejecutivo.
Es una decisión inocua, además. Porque si a Humala le va mal, el costo lo va a pagar también Toledo. En ese escenario, Toledo estará fuera del 2016 y serán probablemente Keiko y algún antisistema estilo Aduviri quienes protagonicen la jornada electoral de entonces. Y eso ocurriría ponga o no ministros Perú Posible. Su futuro, por su propia decisión, está amarrado al del gobierno entrante.
Pero si a Humala le va bien –algo a lo que, por cierto, Toledo debería contribuir con todo lo que esté a su alcance-, veremos, sin duda, como protagonistas el 2016 al ex presidente versus, probablemente, la propia Keiko.
Sea por cálculo electoral o por principios políticos, Perú Posible está obligado a poner el hombro abierta y frontalmente a favor del gobierno de Humala. Se espera, en esa medida, que Toledo archive de una vez por todas la intolerable letanía quejumbrosa en la que se ha embarcado desde su derrota en primera vuelta y reasuma su condición de estadista, asumiendo cabalmente las consecuencias de su actos.
Juan Carlos
Tafur