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Jueves 17 de Mayo del 2012

La Columna del Director | 12-07-2011 | Juan Carlos Tafur

Desahuevina por kilos

 

Lo que mal comienza, mal acaba. La Embajada de la Federación Rusa en el Perú, a través de su jefe de prensa, ha dicho a diario16 que el viaje de Alexis Humala no fue una invitación de su país sino una iniciativa de la parte peruana –no lo precisa, pero queda más que claro que habla de Gana Perú-, con lo cual deja en mal pie al propio hermano de Humala y a los voceros de su partido que señalaron lo mismo.

 

¿No era más sencillo decir desde un inicio que efectivamente era una idea del gobierno por entrar y que se eligió a Alexis Humala por sus contactos allá? Tal vez hubiesen merecido algún reproche protocolar, pero de allí casi no pasaba el asunto. Sin embargo, la mentira tiene patas cortas y en este caso no solo acrecienta suspicacias sino que deja un mal sabor respecto de la manera como se están organizando los preparativos para asumir el mando de acá al 28 de julio.

 

Por lo visto, es el desmadre total. No hay coordinadores designados entre el partido electo y los diversos poderes del Estado. Tampoco los hay respecto de las autoridades regionales, a sabiendas de que hay infinidad de conflictos latentes. No hay operadores designados para plasmar orgánicamente los vínculos con su socio Perú Posible. Por su parte, las denominadas “comisiones de transferencia” parecen un té de tías.

 

No se ha definido ni remotamente la conformación del gabinete ministerial. De los cerca de 700 cargos que la administración pública necesita para seguir andando, hay pocos o casi ninguno convocado firmemente.

 

Mucho menos se ha establecido el orden de mando a propósito de la difícil consecución de una mayoría parlamentaria. Todos suponemos que serán Daniel Abugattás y Marisol Espinoza los llamados a llevar la voz cantante, pero no se sabe nada más.

 

Puntualmente, respecto del escándalo del hermano, ni siquiera el presidente electo ha salido a aclarar el tema. Su jefa de prensa no es, pues, la llamada a apagar el incendio y ya vemos que lejos de hacerlo, ha terminado por atizarlo.

 

¿No están embajadores de oficio como Luis Chuquihuara o Harold Forsyth allí a la mano para que le den algún consejo a Ollanta Humala respecto de cómo se hacen las cosas desde las instancias del poder?

 

Ollanta Humala necesita ponerse a trabajar en serio respecto de las responsabilidades que le tocan. Ya se acabó la celebración y empieza la parte más difícil. Hasta el momento, es penoso constatar que la valla le está quedando inmensamente alta al candidato de la “gran transformación nacional”.

 
Juan Carlos
Tafur

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