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Jueves 17 de Mayo del 2012

La Columna del Director | 15-07-2011 | Juan Carlos Tafur

Mucho ojo al 28

 

La jornada del domingo 5 de junio nos generó tranquilidad respecto de la templanza que exhibió Ollanta Humala. Haber logrado un sueño personal de 48 años –porque desde que nació fue “preparado” para ser Presidente-, tener encima la carga de adrenalina que el triunfo le debe haber generado, haber estado dos o tres horas bajo la zozobra de su entorno que genuinamente creía que se preparaba un fraude en su contra (luego del anuncio de la ONPE con resultados más apretados que los de las encuestas anunciadas) y, a pesar de ello, salir a la plaza pública sin cometer un dislate grosero, era digno de encomio.

 

En su discurso no dijo nada distinto de lo que había dicho durante la campaña, no cedió a ánimos revanchistas ni extremadamente populistas –no mayores, en todo caso, a los que ya se le conocían- y, más bien, hizo un llamado a la concordia y la unión. Nos parecía y aún parece difícil que una situación de estrés semejante se le pueda presentar durante su mandato como para que salga de sus casillas y sorprenda con anuncios como los que sus adversarios temen.

 

Preocupa, sin embargo, que ante la primera crisis presentada, la motivada por el viaje de su hermano Alexis a Rusia (que, dicho sea de paso, resulta difícil pensar que no haya contado con su anuencia, a pesar de los desmentidos iniciales), no haya tenido capacidad de reacción alguna, convirtiendo –como bien lo ha señalado Juan Sheput- una crisis que debió durar un día en otra de diez.

 

Todo parece indicar que en el entorno de Humala se piensa que una vez anunciado el gabinete y lanzado su discurso inaugural la agenda va a cambiar radicalmente. ¿Lo logrará con anuncios previsibles o nombres ministeriales tranquilizadores? Si sigue escamoteándose una respuesta cabal al problema de Alexis Humala, se verá en la obligación de causar estrépito para salir del enredo en el que el propio Gana Perú se ha metido.

 

De hecho, este va a ser un gobierno en el que cada cambio de ministros va a hacer que la ciudadanía contenga la respiración, uno en el que los discursos de 28 de julio dejarán de ser anodinos –lo cual es una gran cosa- para ser nuevamente causantes de incertidumbre previa.

 

Pero sería más que lamentable que se recurra a la huída hacia delante para afrontar los problemas que se le presenten. Y dado como se vienen presentando las cosas, la posibilidad de que ese sea el signo gubernativo los siguientes cinco años no parece improbable. Ojalá, si por allí va el guión, haya alguien que imponga la sensatez en el círculo cerrado de la cúpula del poder humalista.

 
Juan Carlos
Tafur

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