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Jueves 17 de Mayo del 2012

Columnistas | 30-07-2011 | Juan Infante

La política en movimiento

Los vicepresidentes de Humala deben ir urgentemente a clases de “tino”. Ya van varias metidas de pata por sus incontinencias verbales. Aprovechen al profe que contraten y que vaya toda la bancada y sus ministros. Uno no puede sacudir a toda la nación por la primera estupidez que se le viene a la cabeza, la política exige algo más que decir lo primero que se nos ocurra.

 

Martha Chávez y Luz Salgado deben recibir la más alta sanción que el Congreso pueda darles. Deben ser suspendidas y ojalá aprendan que el Congreso no es su casa y que los peruanos no tenemos por qué aguantar tanta histeria amplificada. Si no se corrigen, es mejor que vayan encargando un par de camisas de fuerza y que habiliten una ambulancia del Larco Herrera. ¡Ya basta, señoras! No estamos en los 90´s.

 

Oír a Humala citando a Víctor Andrés Belaunde, Basadre, Haya de la Torre y Mariátegui, todos escritores cuyas obras fundamentales son básicamente de antes de 1950, me produjo inmediatos escalofríos. El Perú ha vivido profundísimos cambios y, o no hemos producido intelectuales que los interpreten o, si los hay, los políticos no los leen.

 

¿Mejor amigos que enemigos? En este primer round Humala ha tratado al Apra y sus faenones con guantes de seda. No han sido quecos sino francos mimos. El Apra se va con mucho poder en los ministerios, en el poder judicial y con grandes aliados en el mundo empresarial. En contrapartida, los apristas parecen mostrarse cordiales. Alan debe haberle dicho a Humala “eres joven, a mí solo me queda la elección del 2016, no vamos a competir, no nos jodamos, alternémonos en el poder.”

 

La bronca con el fujimorismo genera un enemigo mediático, pero ya juzgado. Una muletilla para la tribuna que puede ser eficaz para agitar a las barras de uno y otro lado, pero no tiene mayor riesgo para ninguna de las partes. El tema de la anticorrupción demanda investigar al gobierno aprista. Eso exige valentía, mando y manejo político.

 

El Cardenal Cipriani ha perdido poder político. Humala ha cedido el protagonismo a sus ministros. El de ellos será el mensaje más importante. Muchas ofertas que demandarán dinero y buenos cuadros de gestión. Veremos cómo se organizarán y cómo pretenden lograr sus objetivos. Hasta ahora el único mensaje concreto, el aumento del sueldo mínimo, más allá de la norma legal, no es un tema del Estado sino de los empresarios.

 

Va a ser interesante ver el juego de poderes entre Kurt Burneo y Miguel Castilla. He visto ministros suplicando por más presupuesto a funcionarios de tercer nivel del Ministerio de Economía y Finanzas. Me parece que ahora será distinto, por lo menos en lo que respecta a lo que Burneo maneje.

 

El péndulo se ha movido ya oficialmente a la izquierda. Gran responsabilidad. Daría pena que este movimiento acabe en puro paternalismo. La inmersión de las mayorías en el desarrollo implica más educación a los adultos que dádivas. El Estado ha convertido a demasiada gente en mendigos anulando su iniciativa. ¿Podrá la izquierda exigirle

 
Juan
Infante

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