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Jueves 17 de Mayo del 2012

Columnistas | 10-09-2011 | Juan Infante

La política ha bajado el volumen

Y es de esperar que comiencen a aparecer sonidos nuevos. Sin embargo, los histéricos del rating y el tiraje en los medios comienzan a inflar noticias, escandalizándolas.

 

El caso del chico desaparecido en el Colca es cabal prueba de ello. La prensa va y viene del Colca creando y recreando un caso a punta de rumores, pero viaja a Ica descontenta y saboteadora. Bien se pudo aprovechar para conocer más acerca de esa región. Pero no. La prensa ya no está acostumbrada a presentar nuevos personajes ni a documentar realidades.

 

La banalización de la presencia del Congreso en Ica fue el deporte de la semana pasada. Los protagonistas fueron los congresistas, sus hoteles y sus gastos. Los protagonistas fueron también los periodistas y sus opiniones, los personajes del gobierno anterior y sus actos de corrupción pero, ¿los iqueños? Bien, gracias. A la prensa no les ha importado mucho cubrirlos. No existen. Aparentemente no generan rating ni elevan los tirajes de los periódicos.

 

La prensa limeña es la prensa nacional. Sin embargo, a esa prensa no le importa nada la provincia, más bien le jode, le incomoda. Le revienta el país, le sale demasiado costoso. Dos tercios del país son mediáticamente invisibles, salvo que exista un escándalo. La prensa y los medios de comunicación instalados en Lima deberían replantearse su rol. No deben seguir siendo tan limeñitos. No deben pretender limeñizar todo. La política ha bajado el volumen y deberían aparecer sonidos nuevos, sin embargo, nuestra prensa acostumbrada al ruido es incapaz de reconocerlos. Urge un replanteamiento.

 

Quizás haya que renovar editores o renovar periodistas, o ambos. Pero quizás no, quizás simplemente haya que replantear las exigencias de los propietarios. Quizás sea solo que los dueños de los medios no están viendo el mercado nacional y siguen acostumbrados a pensar que el mercado de anunciantes solo se concentra en Lima.

 

Tal vez sea solo una cuestión de soltar billete. El país creció, pero los presupuestos de los medios de comunicación siguen estando construidos para un país reducido solo a siete distritos de Lima. No hay coherencia entre la aparición de una potente dinámica comercial en las provincias y la actuación de los medios de comunicación.

 

Los medios no parecen estarse planteando reinversiones enfocadas en este nuevo país. Se concentran en consolidar sus oligopolios pero, aparentemente, en nada más. No están contribuyendo ni a hacer un mejor país ni al crecimiento del mercado.

 

¿Podrán los grandes anunciantes llamar la atención a estos dueños de los grandes medios nacionales? ¿Deben? ¿Deben los periodistas comenzar a exigir más “nacionalismo” y menos “limeñismo” en sus comisiones?

 

Sería bueno que grupos de periodistas inicien un debate sobre lo que significaría hacer prensa nacional. O tal vez una universidad. ¿Qué tratamientos, qué temas se necesitan para que la prensa se vuelva un agente que contribuya a la construcción del país? ¿O su rol es solo el de generar desconfianzas?

 

Con los desagradables comportamientos de los últimos meses, la prensa debería estar en debate y está pasando demasiado piola.

 
Juan
Infante

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