Un hombre viola a la hija de su pareja, una niña de cinco años. Otro, un exmarino cincuentón, lleva a un hostal a una niña de doce años y sostienen relaciones sexuales. Miseria humana. Mientras tanto, la esposa del Presidente del Perú lo acompaña en su viaje y un sector de la prensa y un grupo de políticos la pretende destruir. Lleva a sus dos hijas y esto irrita más a esa prensa y a esos políticos que llegan hasta la burla.
En el Perú necesitamos imágenes de familias integradas, de padres y madres responsables, de parejas que se quieran y no tengan historias ocultas entre ellos, parejas que se complementen y respeten. Tener una familia presidencial que reúna estos requisitos es raro en el Perú.
¿Desde hace cuánto tiempo que no tenemos una familia en Palacio de Gobierno? En vez de aprovecharlo, en vez de buscar esas imágenes que den cuenta de esa familia, algunos incitan a las masas para que esa familia sea criticada. ¡Cuánto bien nos haría a niños y adultos ver a un Presidente amoroso con su pareja y con sus hijos!
Pobres bobos. Esos periodistas y esos políticos no saben lo que quieren. La incontinencia de su rabia los hace cuestionar los valores conservadores que tanto ellos como sus jefes quieren defender.
Además, pretenden destruir, en lugar de celebrar a una mujer inteligente, interesada en la política y que comparte un proyecto con su marido. Nadine Heredia es, además, hija de ayacuchanos. ¿No le hace esto bien al país? ¿A las mujeres? ¿A los provincianos? ¿A Ayacucho? ¿Y no nos hace acaso bien a nosotros, los hombres, ver a una mujer activa como brazo derecho - e izquierdo, si es necesario – de su marido, el Presidente?
¿Qué pretendemos de una mujer cuyo esposo es el Presidente? ¿Qué diantres significa eso de “Primera Dama”? Una mujer que chambea merece una paga y un equipo. Deberíamos celebrar que esa pareja esté tan conectada. Es saludable la armonía en el hogar y que un hombre se apoye en su esposa y viceversa.
Siempre faltan manos en el Perú y en los equipos de gobierno. La confianza no es algo que sobre entre nosotros. Uno necesita apoyarse en la gente que quiere y en la gente a la que ha conocido desde hace tiempo y que no ha traicionado sus valores.
La tecnocracia reclama frialdad. ¡Que el Presidente viaje solo! – dicen elevando la voz -. Los fracasados en el amor y la amistad no tienen esto en su agenda. Quieren sangre en las pantallas.
PD. El domingo pasado fui al teatro en horario de tarde a ver Momo. Al finalizar la obra y saliendo del baño me crucé con Ollanta Humala. Había ido a ver la obra con sus hijos y su esposa. Me pareció bonito que un Presidente invierta su domingo con sus hijos. Me dio confianza verlo de padre, verlo en el teatro y saber que vio Momo. No hizo ningún aspaviento. Estaba ahí de papá y nadie se acercó a fastidiarlo con alguna impertinencia.
Juan
Infante