Nos hemos acostumbrado a promover el conflicto, la desconfianza y el escándalo cuando deberíamos trabajar muchísimo más en generar una sociedad en donde prime la armonía. Tenemos el “no” como primera palabra, el “pero” como segunda y la sospecha como actitud frente al otro. Hemos dejado de soñar en la posibilidad de una sociedad mejor, hemos dejado de creer que podemos estar mejor organizados y así lograr mayor felicidad en la vida de todos como comunidad. Los sueños y la ambición se han vuelto materia de los individuos y no de nuestra sociedad.
En algún momento de nuestras vidas decidimos embroncarnos los unos con los otros, llenarnos de adjetivos descalificadores y fomentar la desconfianza, en lugar de promover el aprecio por los logros de las personas. Somos pesimistas por lo que podemos hacer en conjunto. Ridículamente pesimistas. Los políticos y la prensa lideran esta actitud. El no y el cuestionamiento ante todo. En lugar de buscar consensos sobre temas principales, saboteamos lo importante por las minucias del detalle. El resultado es la parálisis del Estado y la sociedad.
Por ello, creo que es momento de esforzarnos por cambiar conscientemente de actitud. De comprometernos con que las cosas fluyan, de contribuir a generar una cultura de la confianza. Voy a poner un ejemplo: El Presidente Humala anuncia que se realizará la línea dos del Metro de Lima y que para ello el gobierno central ha puesto a disposición 2 mil millones de dólares. Inmediatamente algunos políticos han cuestionado la medida. Y yo me pregunto ¿qué está en cuestión? ¿Que se inviertan 2 mil millones de dólares? ¿Que se haga obra en Lima? ¿La ruta? ¿Lo apresurado del anuncio?
El sábado pasado en este mismo espacio planteamos la necesidad que se tome una medida como esta. Ya está, lo principal de la noticia es el compromiso de invertir 2 mil millones de dólares en Lima y en una línea del Metro. ¿Cuándo hemos tenido un anuncio como ese en Lima? Deberíamos estar contentos, festejando, pero… siempre el “pero”.
Pues bien, si el Municipio de Lima tiene planes que están más avanzados y son más atinados respecto a esta ruta, que se encierren en un hotel durante una semana los técnicos de ambos lados y que salga humo blanco. Lo mejor para Lima es ponerle un motor supersónico para las obras. Yo hubiese querido ver a la alcaldesa Villarán saltando de alegría y festejando con el Presidente Humala el anuncio.
La esencia de lo planteado por el Presidente Humala es la disponibilidad del dinero para Lima. La línea 2 puede ser la de Ate al Callao o cualquier otra si es que el Metropolitano por esa ruta cobra más sentido. En diez años deberíamos tener no dos líneas, sino cinco del Metro de Lima, y no dos líneas troncales del Metropolitano, sino toda Lima interconectada. Sería un hermoso logro si al finalizar el 2021 Lima tiene el mejor sistema de transporte púbico de América Latina. A eso debiéramos aspirar. Al 2016 Humala y Villarán pueden dejarnos con un envión notable.
Juan
Infante