El contenido de esta página requiere una versión más reciente de Adobe Flash Player.

Obtener Adobe Flash Player

Lunes 21 de Mayo del 2012

Columnistas | 18-12-2010 | Juan Infante

CUANDO SE VAYA EL APRA

Tendremos un país que siguió creciendo económicamente. Y eso, sin duda, ha contribuido a fortalecer el ego nacional. Más exportaciones, más industria local, más minería y, sobre todo, más mercado interno, más ciudades emergiendo. El Perú comienza a sonar en el mundo de manera más consistente gracias, no solo a su economía, a algunas empresas pioneras, sino, sobre todo, a individuos extraordinarios (algunos deportistas, cocineros y al gran literato). Paradójico, esos individuos pertenecen a los sectores económicos menos apreciados por la actual política económica: los deportistas y los creadores culturales. Ellos, a puro pulmón, han contribuido a devolvernos el sentimiento de orgullo por el Perú. El gobierno aprista nos deja una enorme deuda pendiente con la cultura y el deporte.

 

Cuando se vaya el Apra, las regiones y los gobiernos locales manejarán más dinero y los ciudadanos del interior deberán comenzar a exigir un mejor gobierno regional y local, así como los limeños deberemos ser mucho más exigentes con nuestras autoridades municipales. Hay demasiado dinero subutilizado. Es urgente mejorar la capacidad de gestión. Hay mucho que hacer por la educación de toda la estructura de poder regional y local.

 

El Apra nos deja un país menos predispuesto al conflicto social. A veces con destreza - y otras con torpeza -, el Apra redujo sustancialmente el clima de desgobierno que acompañó a Toledo, cuando sindicatos y movimientos regionales aprovecharon el retorno a la democracia para hacer despelotes que muchas veces el gobierno de la chakana no merecía; pero que tampoco tuvo la inteligencia de desactivar. Es de esperar que hayamos aprendido a apreciar la democracia. Sería lamentable vivir un nuevo periodo de gratuita inestabilidad política. Esperemos, eso sí, que luego del descalabro electoral que se les viene, el Apra no utilice a sus bases sociales para hacer chongo y sabotear al siguiente Presidente.

 

Pero el Apra también nos deja (como la otra vez) un país con instituciones públicas debilitadas. El mercado sostiene, hoy por hoy, nuestra sociedad. Nuevamente hay que reconstruir el Estado y nuevamente estamos sin instituciones sociales sólidas. Si no tuviéramos una economía en crecimiento estaríamos en la anomia social absoluta.

 

En sus dos primeros años el Apra se deshizo de la mayoría de buenos funcionarios y copó, con sus partidarios, el aparato estatal. En la mayor parte de los casos el equipo aprista no se ha ocupado de hacer buena gestión pública sino que, al parecer, privilegió sus intereses privados y los de los amigos. Se percibe más corrupción, más ineficiencia, menos productividad.

 

Tampoco hay mucha voz en la sociedad. A punta de macartismo, juicios y presiones, el Apra ha callado a cuanta voz pública podría sonar contra sus intereses. Chau, Sutep, CGTP y demás movimientos sindicales; tampoco han sonado las ONG´s, y hasta el poder de la Confiep, la SNI o la Cámara de Comercio parece haberse debilitado.

 

El Estado tiene algunas columnas básicas a nivel nacional: los profesores, los policías y las fuerzas armadas, los administradores de justicia, la red de la salud pública. A ninguna el Apra la deja fuerte. Y eso será harta chamba para el próximo gobierno.

 
Juan
Infante

Mis otra columnas
Galería Fotográfica
Galería Fotográfica
Encuesta

¿Está de acuerdo con el desempeño del Gobierno en el caso Conga?





Diviértete