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Lunes 21 de Mayo del 2012

Columnistas | 19-02-2011 | Juan Infante

CRECIENDO A CASI 9%... ¿LA PLATA LLEGA SOLA?

El gran crecimiento del año 2010 y el impulso que las grandes inversiones darán al crecimiento de los próximos años en todo el Perú no garantiza que la plata llegue sola a todas las empresas ni a todas las familias del país. Puede que no te llegue a ti. Existiendo una gran oportunidad, si no comienzas a tomar acciones, ella puede pasar por la puerta de tu casa y de tu negocio sacándote la lengua.

 

Es hora de invertir en las personas y es hora de que inviertas en ti. Las empresas ya tenemos problemas con el crecimiento. No encontramos personal que sepa hacer su trabajo.  No hay gerentes, mandos medios, técnicos, vendedores, obreros ni consultores. Hay máquinas, y haciendo un esfuerzo en el pago de alquileres, hay locales;  pero no hay gente preparada a quien contratar.

 

Para los empresarios, el principal problema es encontrar el personal adecuado para poder aprovechar este crecimiento. Y ese cuello de botella no es afrontado ni por ellos ni por los mismos trabajadores ni por el Estado. Por eso, para los trabajadores que den la talla, hay una gran oportunidad de crecimiento económico individual, siempre y cuando sepan convencer a los dueños de las empresas que deben pagarles más. Si no hablan, si  no sustentan y luchan por su aumento, la plata no les llegará sola.

 

La mayoría de empresarios no se anima a invertir en formar a su gente porque, bajo la premisa de que “nadie sabe para quien trabaja”, temen que el trabajador capacitado reciba una mejor oferta de trabajo y se vaya. Les cuesta ser generosos con el salario; si capacitan a sus empleados no les suben el sueldo y, entonces, aparece otra empresa que no invirtió en la capacitación y por una cantidad de plata que nunca es mucha, se los jalan. Una actitud bastante tonta de los empresarios y de las gerencias de las empresas que no hacen la ecuación completa: deben de subirle el sueldo a sus mejores trabajadores.

 

Los trabajadores también andan atontados. Como no ven que sus esfuerzos por ser mejores sean recompensados, no invierten de su dinero en ser mejores. El trabajador peruano está deprimido y ha sido acomplejado por sus empleadores. Ha escuchado demasiado tiempo: “mira, compadrito (o mira, amiguita), no te quejes tanto porque detrás de ti hay miles esperando la chamba”. El trabajador va a tener que aprender a negociar con su empleador, venderse mejor e incluso a buscar mejores oportunidades de desarrollo económico. El mercado laboral está muy movido y el trabajador capaz debe aprender a hacerse valorar.

 

Todo ha cambiado. El Perú es otro. Hemos crecido sistemáticamente desde hace dieciocho años. Durante ellos solo existieron cuatro años de recesión como consecuencia de crisis internacionales. El Estado aún no se involucra de una manera consistente en el tema, así que te toca a ti, trabajador, y a ti, empresario, sacudirte de las tontísimas actitudes del pasado. La plata no llega sola, pero si sabes chambear, está ahí.

 
Juan
Infante

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