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Lunes 21 de Mayo del 2012

Columnistas | 12-03-2011 | Juan Infante

EL ESTADO TIENE 2.4 VECES MÁS RECURSOS QUE HACE 9 AÑOS ¿FUNCIONA MEJOR?

En términos gruesos, el segundo gobierno aprista ha contado en promedio con el doble del presupuesto estatal que el primer gobierno de Perú Posible. Para que se den una idea, en el año 2002, el presupuesto del sector público peruano fue de un poco más de 36 mil millones de soles, en el año 2009, fue de 72 mil millones y este 2011 es de un poco más de 88 mil millones.

 

Con tanto más dinero, uno supone que el Estado debería funcionar mejor ¿Lo hace? La respuesta es no. Veamos una prueba ácida: ¿Empeoró o mejoró la Policía Nacional? ¿El sistema de salud pública? ¿La administración de justicia? ¿La educación pública?

 

El Apra, estratégicamente, se deshizo de buenos funcionarios públicos al bajarles los salarios. Con ello debilitó en gran medida la capacidad de liderazgo en el sector público y ahora nos entrega un mayor número de instituciones que trabajan peor que hace cinco años. 

 

La mayoría de la población sospecha que el gobierno aprista espantó al buen funcionario público para que sus correligionarios se beneficiaran más allá de justas remuneraciones. Sus resultados de gestión nos hacen presumir que al final nos han cobrado muy caro por su trabajo.

 

Por eso es que el principal de los temas que preocupa al peruano es la corrupción. Por eso es que ese muchacho le gritó “corrupto” a Alan García en el Hospital Rebagliati. Por eso es que sus principales líderes han tenido que renunciar a sus cargos ministeriales. Por eso es que van a ser ignorados en estas elecciones.

 

La sensación es que el Apra nos ha cabeceado una vez más y apenas unos años después del peor Fujimori. Aparentemente, como sociedad aún no hemos aprendido nada. El fujimorismo no nos significó una gran lección ciudadana. Nuevamente, unos años después, la sensación ciudadana es que se nos ha vuelto a estafar.

 

El tema es que esto pasa a toda instancia. Los gobiernos regionales y locales tienen también mucho más recursos y la sensación es que prima la ineptitud y la corrupción. Por ello me sorprende lo poco que se habla en la campaña de la corrupción y de la necesaria revolución en el sector público.

 

Señores candidatos: ¡Ofrézcannos una gran revolución en el sector público!

 

Dígannos ¿cómo van a recuperar a la policía nacional? ¿Dónde creen que está la podredumbre mayor: en los oficiales o en los subalternos? ¿En los policías que vemos en la calle y que sonriendo nos piden la pequeña coima o en el Ministerio del Interior?

 

Explíquennos ¿cómo van a hacer que la atención médica pública sea relevante para la salud del ciudadano? ¿Cómo van a lograr que las medicinas lleguen a sus destinatarios y no se pierdan en un circuito comercial paralelo? ¿Qué van a hacer para que los médicos, las enfermeras y los técnicos atiendan con pasión de servir al ser humano que tienen al frente?

 

Nuestro Estado está podrido. Tan podrido como en 1990, pero con un agravante, hoy los corruptos están con el pecho inflado y una actitud desafiante.

 
Juan
Infante

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