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Lunes 21 de Mayo del 2012

Columnistas | 19-03-2011 | Juan Infante

¿EN QUÉ MOMENTO SE JODIÓ LA CAMPAÑA?

El jueves por la noche escuché al dueño de una empresa decirles a sus trabajadores que esperaba triplicar sus ventas para el año 2013. La empresa cuenta actualmente con un poco más de 800 trabajadores y todos los presentes aplaudimos el anuncio. “El país viene bien y nosotros vamos mejor” –prosiguió- dando cuenta que el ritmo de crecimiento logrado por su empresa era más alto que el del país. Más aplausos.

 

Comparo este mensaje con la campaña presidencial y les confieso que no entiendo a los candidatos. Se han metido en un hoyo negro de insultos y rajes dignos de los chicos más trogloditas de un salón escolar de tercero de secundaria. El adjetivo fácil y descalificador prima en todo. En la lucha por el sillón presidencial y por los sillones del Congreso. A estas alturas, es difícil imaginarnos una actividad política decente en los próximos cinco años.

 

Una pena, ¿ no creen? ¿En qué momento se jodió la campaña? ¿Fue con alguna de las diez mil declaraciones de Alan? ¿Fue después de las lecciones que Castañeda tomó del venezolano de ropita rara? ¿Cuando se fue Meche dejando al Apra sin candidato presidencial? ¿Después que Toledo reculó cuando antes se hizo el valiente con el tema de las drogas y el aborto? ¿Fue acaso después de la lista al Congreso presentada por Fujimori? ¿Cuando aparecieron en los medios de comunicación Bambarén y Phillip Butters con sus declaraciones de machitos estúpidos de tercero de secundaria? ¿O cuando PPK negó lo dicho por su jefe de plan de gobierno?

 

En fin, ¿a quién le conviene una campaña de barro hasta el hartazgo? Evidentemente que a aquellos que están embarrados. Ellos la tienen clara y han jugado coincidentemente en pared. Han logrado equiparar colosales actos de corrupción con asuntos de la vida privada de los otros candidatos. Los afectados no han sabido poner las comparaciones en su sitio: “actos de corrupción vs. actos de corrupción” y “detalles de la vida privada vs. detalles de la vida privada”.

 

Si rescatáramos del olvido la “clara línea” trazada por Lourdes Flores entre “la honestidad y la corrupción” cuando creía que se enfrentaba a Kouri, tendríamos, en mi opinión, a tres partidos por cada bando. Por un lado, el Apra con sus dos aliados y por el otro, Perú Posible, Gana Perú y Alianza por el Gran Cambio. Estos tres últimos deberían dejar su ceguera y, como hacen sus opositores, no agredirse entre ellos.

 

Si la cosa no cambia, es probable que tengamos a cinco candidatos presidenciales en una apretadísima final donde los votos estarán entre el 16 y el 22% por cada bando y probablemente en el Congreso dominen votos del bando de la corrupción. Escenario funesto y poco esperanzador para el país. Pero aún peor, con el barro desparramándose con ventilador quién sabe si la segunda vuelta llegue a ser la soñada por Alan: Fujimori vs. Castañeda.

 

Una campaña presidencial debe ser un canto a la esperanza de un país, una temporada de visiones de futuro y no una piscina llena de caca.

 
Juan
Infante

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