Hay un claro ganador de esta campaña y ese es Juan Luis Cipriani. Los cinco candidatos que podrían pasar a segunda vuelta se han arrodillado ante él y ya le han besado el anillo. Cipriani y la propuesta de Iglesia Católica que él representa ha avanzado en poderío. Parece que vienen cinco años de fuerte conservadurismo.
Una paradoja hipócrita de la sociedad peruana. Una mentira social en un país donde muchos hombres son unos imbéciles que abandonan a sus niños y dejan a las madres de sus hijos la total responsabilidad de mantenerlos y criarlos. Donde la cantidad de abortos anuales hacen suponer que una de cada cinco mujeres ha abortado o abortará alguna vez en su vida. Donde todos tenemos más de un familiar o amigo o amiga homosexual.
En esta campaña los perdedores son los sectores adultos más débiles de la sociedad peruana: los homosexuales y las mujeres. Ha ganado el machismo y la homofobia. En nuestro Perú, en pleno siglo 21, la sexualidad pretende aún ser controlada haciendo abuso del poder de los símbolos.
En estos últimos meses se ha maltratado verbalmente e incluso amenazado con golpear homosexuales y ningún candidato tuvo la hombría o la femineidad de defenderlos y de arrinconar a los trogloditas que levantaron el tema: un sacerdote y un comunicador. No me sorprendería un futuro escenario de violencia y represión contra los homosexuales más visibles.
Por otro lado, el aborto está penalizado, pero nos guste o no nos guste, una gran cantidad de mujeres abortó o abortará en el futuro. Nuestro marco legal va contra nuestra realidad social. Para el Código Penal todo ese gran número de mujeres comete delito, su artículo 114 dice: "La mujer que cause su aborto o consiente que otro se lo practique, será reprimida con pena privativa de libertad no menor de dos años o con prestación de serviciocomunitario de cincuenta y dos a ciento cuatro jornadas".
Nuestra Constitución en su artículo 2º inciso 1º nos dice que toda persona tiene derecho a la vida: “A la vida, a su identidad, a su integridad moral, psíquica y física y a su libre desarrollo y bienestar. El concebido es sujeto de derecho en todo cuanto le favorece”. Pregunto: ¿si una mujer aborta, con este texto, se convierte en asesina? Constitucionalmente pareciera que sí. No es que se esté a favor o en contra del aborto. El asunto es si es un delito o no. Si la mujer que aborta es autora intelectual de un asesinato o no.
Todo esto es un absurdo de magnitudes, pero nuestros políticos son cobardes frente al inquilino de la catedral y a las posturas conservadoras del país. El miedo arrincona al débil, la amenaza y la voz altisonante lo asusta. Los homosexuales y las mujeres prefieren callar sus verdades antes que ser señalados con el dedo. Suficiente pesadumbre cargan ya.
Por eso, candidatos, es que se necesitan líderes. Ustedes no lo han sido en esta campaña. Hoy la Iglesia bajo el poder de Cipriani actúa amenazante como un Goliat inmisericorde. Hubiese sido bueno que un pequeño David ponga las cosas en su exacta dimensión.
Juan
Infante