Después de más de dos décadas existe la oportunidad que un gobierno se centre en las personas y no en las empresas, ese es el voto que ha ganado. Ha llegado el momento de consolidar el mercado interno y la economía de las familias. Esto podría ser el mejor escenario para las pequeñas empresas. Las líneas maestras de la exportación y la atracción de la inversión extranjera están dadas y de seguro continuarán, pero existía una gran deuda que esta votación obliga a pagar. Por otro lado, el país no votó por la corrupción. El miedo no pudo vencer a la dignidad. Los ciudadanos hemos preferido la ética a premiar al partido político con mayor número de delincuentes en la cárcel.
Juan
Infante