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Martes 22 de Mayo del 2012

Columnistas | 02-07-2011 | Juan Infante

Que la gente pueda comprar más

 

Al empresario le debería interesar que la gente a la que le vende pueda comprar más. En el Perú, no más de 10 mil empresas exportan, así que el mercado del 99.99% de las empresas de nuestro país es la familia peruana.

 

Que quede claro: las empresas peruanas vivimos de lo que le podemos vender a la familia peruana. Y lo que le podemos vender depende de su capacidad de compra.

 

Las familias pobres compran muy poco y, por eso, como empresarios nos debería interesar que existan cada vez más familias que tengan una mayor capacidad de consumo y eso puede darse si: gastan menos en el pago de servicios o ganan más dinero.

 

¿Pueden las familias gastar menos?  Sí, cuando un Estado funciona bien y brinda buenos servicios de educación, salud y seguridad las familias mandan a sus hijos a las escuelas públicas, van a los hospitales públicos y confían en la policía.

 

Eso no ocurre en el Perú: los servicios públicos estatales son malos y la presión en las familias por destinar su dinero a la compra de servicios privados es enorme.

Al empresario que no está en esos rubros le debería interesar que esos servicios públicos funcionen bien para que las personas no destinen sus pocos recursos en servicios que deben ser bien proveídos por el Estado.

 

Al empresario que si está en esos rubros le debería interesar que el Estado no gaste tan mal esos recursos y que tercerice esos servicios.

 

O sea, o se da buena educación, atención médica y seguridad, o se deja de cobrar por eso y se traslada ese dinero al mercado.

 

Cualquiera de las dos soluciones podría ser válida y se puede discutir sobre cuál es la más conveniente, lo que no se debe seguir haciendo es cobrar por servicios pésimos.

En el Perú no se ha tomado una decisión final. No ha habido gobierno que ataque el problema de los malos servicios públicos, pero tampoco se han atrevido a privatizarlos del todo.

Otra vía de ahorrarle gastos a la familia es cuando el Estado subvenciona alimentos vía los programas de comedores populares, vaso de leche, wawa wasis, etc. O brinda dinero en efectivo como lo hace el programa Juntos. Estos programas que nacieron por emergencia se han terminado instalando en nuestra sociedad. Al Estado le es más fácil regalar el pescado que enseñar a la familia peruana a pescar. Y, por supuesto, le es más fácil regalar que mejorar los servicios públicos.

 

La opción por el menor gasto es definitivamente una opción defensiva. Porque con ingresos muy bajos, igual, las familias por más que ahorren nunca van a poder comprar mucho más. Por ello es que es necesario pasar ya a pensar estrategias para mejorar los ingresos familiares.

 

Y eso pone en el eje de la cuestión al trabajador peruano y a la empresa peruana. Las dos preguntas que no se ha contestado son: ¿Cómo hacemos para que la productividad del peruano mejore? y ¿Cómo hacemos para que la empresa peruana pueda pagar mejores salarios?

 

Ya es hora de afrontar el verdadero problema y decidir cuánto dinero vamos a destinar para poder lograr esos dos objetivos nacionales.

 
Juan
Infante

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