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Martes 22 de Mayo del 2012

Columnistas | 24-07-2011 | Juan Infante

No existe una escuela que enseñe a vivir

Pero debemos crearlas. Suena a contracorriente, pero es más importante para un Estado educar a las personas adultas que educar a los niños. Sobre todo, en sociedades como la nuestra.

 

Este ejemplo puede ayudar a comprender la perspectiva que propongo: nada más valioso para el ser humano que el oxígeno. Si dejamos de respirar, morimos casi de inmediato. Ante la posibilidad de estar en esta situación extrema, nos recomiendan, cada vez que subimos a un avión, que primero debe colocarse la máscara de oxígeno el adulto y, luego, este se la colocará al niño. Nunca al revés porque la fragilidad del niño ante la inexistencia de sus padres es inmensa.

 

Papá Estado con sus ganas de aliviar la pobreza anula a los padres, les quita responsabilidad y también la dignidad. Te doy Programa Juntos, Programa Vaso de Leche, Comedor Popular, educación gratuita (pésima), salud gratuita (pésima) y con eso te quito la necesidad de que construyas una familia basado en tus responsabilidades como adulto.

 

Sin embargo, Papá Estado, con todas sus buenas intenciones, está muy lejos de los niños. Por ello, sería mucho más importante que fortalezcamos a sus padres, porque ellos, estando cerca y siendo capaces de hacerse cargo de su crianza, nos garantizarán mejores ciudadanos.

 

Son varias las esferas de la vida en las cuales necesitamos aprender a vivir: la de la pareja, la del rol de padres, la económica, la de la salud, la de la comunidad. Los peruanos adultos estamos jalados en todas esas materias.

 

La gran mayoría de parejas viven en conflicto e infelices, una porción muy grande de papás abandonan a sus hijos dejándole toda la responsabilidad de la crianza a la madre, pocos están satisfechos con su rendimiento económico, tenemos pésimas costumbres alimenticias: lo que afecta nuestra salud y, la verdad, a muy pocos les importa participar en los proyectos de mejora de la comunidad. Los peruanos peleamos mucho y casi nunca nos ponemos de acuerdo.

 

Por ello, debemos educar al adulto comenzando por estas cinco cuestiones básicas. Hay que destinar un importante presupuesto para ello. Utilizar cuanta herramienta educativa exista.

 

Educando al adulto incorporaremos a un contingente muy valioso de seres humanos a los que hoy nuestro “sistema” ha optado por descartar.

 

Son más de cuatro mil millones de soles destinados a programas sociales. Pero no hay ni un centavo destinado a fortalecer las capacidades de los adultos de gestionar su pareja, su familia, su economía, su salud y su comunidad. Esta es una anomalía de la que debemos de salir de manera urgente.

 

Educar al adulto es la clave para erradicar la pobreza de manera definitiva, pero hay que educarlo para la vida. Hay que hacer escuelas y materiales educativos, hay que formar profesores que “enseñen a vivir” a los adultos. Debemos reconocer que somos una sociedad muy inmadura en estos temas y comenzar a educarnos desde lo más elemental.

 

*EL TÍTULO DE ESTE ARTÍCULO HA SIDO TOMADO DE UNA CANCIÓN DE CHARLY GARCÍA.

 
Juan
Infante

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