Contra lo que probablemente cerca de medio país piensa, estoy convencido de que en esta segunda vuelta lo que terminó derrotado fue la izquierda radical. La necesidad del humalismo de tender puentes hacia el centro liberal lo hicieron renunciar a sus banderas más estridentes y descabelladas, para terminar definiéndose a sí mismo como un movimiento redistribuidor pro mercado.
Humala se va a pasar los próximos cinco años apagando incendios y ya no provocándolos. De no haber estado en la segunda vuelta, otro hubiese sido el escenario futuro y mayor la necesidad de su movimiento de recurrir al extremismo como bandera política.
José
Villaorduña