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Martes 22 de Mayo del 2012

Columnistas | 17-02-2012 | Francesca Emanuele

GRECIA EN EL ABISMO

El domingo pasado la democracia helena recibió un latigazo más en su rasgada espalda. Los griegos protagonizaban una de las más feroces protestas de los últimos tiempos. Desesperados ante un parlamento que aprobó las peores medidas de austeridad que un país de la Unión Europea haya visto, los helenos salieron a las calles, y aunque dejaran en llamas 34 edificios tras su sensación de impotencia, el gobierno no ha reculado en la decisión de recortar 3.300 millones de euros para ser merecedores de un segundo “rescate”.

 

130.000 millones de euros serán prestados a Grecia con la condición de que suma en la miseria a su sofocada clase trabajadora. Se reducirán los salarios de los funcionarios del Estado en un 10%, se bajará en un 22% el sueldo mínimo, habrá recortes en los alicaídos fondos destinados a los hospitales y un fuerte hachazo a las pensiones, las que pasarían por una tercera reducción en menos de dos años.

 

Sin embargo, el memorándum aprobado por parte del parlamento griego -forma de garantía de que el Estado acatará los mandatos de la Unión Europea y el FMI- no explica la manera en que este país se recuperará económicamente tras los cinco años de crisis que viene sufriendo. Lejos de repuntar, la economía griega avanza hacia el abismo. Las medidas adoptadas en estos meses no han servido de ayuda y, peor aún, han repercutido en una agudización del desempleo y en la incapacidad de los trabajadores de incentivar la economía a través del consumo, maniatados por unos sueldos paupérrimos.

 

El memorándum no recoge ninguna medida que combata el fraude fiscal que campea a sus anchas en la economía griega. Se estima que la tercera parte de la renta nacional (la concentrada en las manos de los acaudalados) no se declara. En lugar de buscar sacar una tajada de aquellos evasores emparentados con la banca griega -tajada que inyectaría ingresos al Estado que servirían, a su vez, para reactivar la economía- se continúan empequeñeciendo los recursos económicos de la clase media.

 

El mayor problema está en que todos estos recortes se están haciendo patentes no solo en los bolsillos de quienes los sufren, sino en su capacidad de subsistencia. El 28% de la población de este país considerado desarrollado se encuentra bajo el umbral de la pobreza, una cifra que ha subido 8 escandalosos puntos desde 2009 cuando era del 20%. Casi 3 millones y medio de personas son pobres en un país en donde se siguen ejerciendo políticas de austeridad que van en detrimento de la salud y la vida de los ciudadanos, y que no presentan ninguna perspectiva de mejorar la economía del país. El Estado griego está actuando como verdugo de su gente. En sueños ha quedado la premisa de que el Estado es el garante del bienestar de sus ciudadanos. En sueños quedará la recuperación del país de Aristóteles al continuar por este ilógico y perverso sendero.

 
Francesca
Emanuele

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