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Martes 22 de Mayo del 2012

Columnistas | 11-09-2011 | Eduardo Dargent

Gobierno y Sociedad Civil

 

 

Dssde el 28 de julio es común escuchar críticas contra miembros del Ejecutivo provenientes de la vieja izquierda y cercanos a las organizaciones de la sociedad civil, por relajar sus estándares en diversos temas. Supuestamente, no cuestionarían algunas decisiones del Gobierno con la misma virulencia con que lo hacían en el pasado.

Hay algo de cierto en la crítica. Consciente o inconscientemente, lo que ayer parecía inadmisible ya no lo es tanto. Por ejemplo, ya no consideran tan malo tener militares en retiro como ministros o que los medios estatales hagan propaganda para el Gobierno.

Y que la economía esté a cargo de tecnócratas ya no es tan antidemocrático. La verdad, mientras se respeten ciertos límites y no se negocien banderas fundamentales (como la de los derechos humanos), un poco de pragmatismo político por parte de esos sectores no me parece negativo. Al contrario, creo saludable para la democracia que aprendan que para avanzar en algunos temas es necesario hacer concesiones. Y que descubran la enorme dificultad de manejar el Estado. Más de ese pragmatismo político hubiese sido muy positivo para la izquierda en los ochenta.

Sí sería más preocupante que quienes se quedan en la sociedad civil adopten una posición similar. Ellos no deben ser pragmáticos, sino principistas. Felizmente, por lo visto hasta ahora, parte importante de este sector se mantiene alerta.

Por ejemplo, la respuesta de diversos voceros del movimiento de derechos humanos contra Daniel Mora por sus impertinentes declaraciones fue muy severa. Asimismo, se han cuestionado los nombramientos de militares retirados y se viene criticando que el Gobierno no parezca tener la intención de dar más autonomía a los medios estatales.

Lo que vemos hoy ya lo vivieron otros países de América Latina como Brasil, Chile o Uruguay. Políticos de izquierda en el poder toman decisiones que chocan con sus viejas agendas cuando eran parte de la sociedad civil. Y desde la sociedad civil se critica a los amigos por pragmáticos o timoratos. Una tensión sin duda complicada para mantener amistades, pero necesaria para controlar al poder.

PD. Gonzalo Zegarra me escribe preocupado por mi artículo pasado. Me pregunta si al decir que hay que defender a la PUCP “más allá del terreno legal” me refiero a que lo legal no es importante y no debe respetarse si va contra la universidad, o a que hay otros temas relevantes “además” de los legales. Si mi amigo no entendió, pues quiere decir que no fui claro. Me refería a lo segundo. Lo legal es fundamental, y por supuesto que se debe respetar la decisión del Poder Judicial, sea cual

sea el resultado.

 
Eduardo
Dargent

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