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Martes 22 de Mayo del 2012

Columnistas | 23-10-2011 | Eduardo Dargent

Chehade

Esta semana he escuchado pésimos argumentos minimizando la investigación de IDL Reporteros contra Omar Chehade por, presuntamente, haber intentado favorecer al grupo Wong en un proceso por el control de la empresa Andahuasi. Entre los más saltantes:

 

“El testigo denuncia por interés”. Obvio, Einstein. El testigo de un proceso por corrupción casi nunca busca el bien común. Suele ser alguien vinculado al delito o, como en este caso, un afectado. Los testigos de los casos de falsificación de firmas de Perú 2000 y de Perú Posible eran falsificadores. Los colaboradores eficaces que durante el gobierno de transición enterraron a varios corruptos con testimonios, recibos y fichas de propiedad eran también criminales. Lo que importa es la solidez de la versión, no el altruismo del testigo.

 

“Es un dicho contra otro dicho”. No. Además del dicho del General Arteta hay varios indicios que refuerzan su versión. La reunión es sospechosa por la vinculación de los participantes al tema Andahuasi; hay otro testigo que confirma que los interesados luego contactaron a Arteta; entre otros datos que se siguen sumando. Incluso, de no haber delito, una reunión de este tipo durante un delicado proceso de reforma policial es un desatino monumental.

 

“Hay que respetar la presunción de inocencia y esperar el resultado de las investigaciones”. Obvio, pero eso en leguaje corrupto suele significar silencio y tapadita. Ahora es cuando se debe presionar para que se investigue con celeridad y rigor, pues los primeros días son claves en un caso de corrupción. Es cuando los involucrados desconocen qué pruebas hay en su contra y no han coordinado sus versiones. Si no existe presión al gobierno, especialmente de parte de sus aliados, podemos deducir cuál será el resultado de la investigación.

 

“No hay que hacerle el juego a la derecha”. Mi favorita. ¿Qué diferencia a quienes esgrimen este argumento de los que, desde la otra orilla, dicen que hay que evitar ciertos temas para no favorecer a la izquierda? Uno no piensa en bloque, eso lo hacen los fanáticos y los mercenarios. Se pueden rechazar las críticas exageradas al gobierno, reconocerle aciertos y al mismo tiempo demandar una respuesta firme en este caso. Por el contrario, quedarse callados es hacerle el juego a esa derecha corrupta que gana si se refuerza el sentido común de que todos los políticos son sucios.

 

El caso, de ser cierto, involucra a un vicepresidente (y ex abogado del Presidente) movilizando a “su” policía para favorecer familiares y a un grupo empresarial. Es decir, una suerte de combo de escándalos del pasado. La forma en que se reaccione marcará la cancha de lo tolerable en estos cinco años.

 
Eduardo
Dargent

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