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Martes 22 de Mayo del 2012

Columnistas | 20-11-2010 | Eduardo Dargent

ENCUESTAS

Es gracioso leer las pintorescas opiniones sobre las encuestas, que dejan los lectores en las páginas webs de los diarios. Mi preferida es una que dice algo así: “menos personas que las que viven en mi barrio no pueden representar al país, los grandes poderes nos están manipulando”. Pero que periodistas y políticos lancen teorías conspirativas con similares niveles de desconocimiento (o mala fe) ya es cosa seria.

 

La reciente acusación del Presidente García contra el Instituto de Opinión Pública de la PUCP (universidad en la que trabajo) es injusta. Según García, el IOP actuó mal al publicar los resultados de una encuesta hecha antes del lanzamiento de Mercedes Araoz. Se debió hacer de nuevo, sentenció. ¿Tiene idea el presidente de lo que cuesta hacer una encuesta? No iban a tirarla al tacho. El IOP, además, anunció claramente en su nota de prensa que la encuesta era previa al lanzamiento de Araoz.

 

Otro razonamiento de moda en estos días entre algunos políticos apristas: el resultado de Idice una semana antes de la elección se acercó al resultado final, entonces Idice estaba en lo correcto y el resto de encuestadoras complotaban contra el APRA. Se menciona la elección del 2006 y la elección municipal limeña como prueba de la gran conspiración. Es decir, la última semana no pasó nada en la campaña: García y Flores no crecieron. Absurdo por donde se le mire, pero lo siguen diciendo.

 

Pero sí hay algunas reglas sobre encuestas que los medios deberían seguir, para evitar suspicacias. Primero, señalar claramente si se trata de una encuesta nacional o limeña. Las segundas nos dicen poco de cómo va la carrera presidencial. Segundo, al momento de hacer los titulares deberían discriminar entre encuestadoras serias y aquellas que no tienen ningún prestigio (es muy fácil averiguar qué tipo de controles de calidad tienen, si las contratan empresas y académicos, el nivel técnico de su personal, etc.). No hacerlo es invitar a los políticos a hacer encuestas a su medida. Finalmente, nunca usar encuestas web para un titular pues no son representativas.

 

Las encuestadoras sin duda pueden mejorar y ser más transparentes. Pero en general las compañías serias dan tendencias muy similares en sus resultados y han tenido una buena actuación en los últimos años. Pelearse con una encuestadora que hace bien su trabajo es tan absurdo como pelearse con una balanza que arroja un resultado que nos disgusta.

 
Eduardo
Dargent

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