Los argumentos de la vieja izquierda para reclamar el apoyo de Fuerza Social a la gran alianza Humalista son variados. Por el lado de los valores, FS supuestamente traicionaría a las “fuerzas progresistas” si no se suma. Pero también le interesa hacerlo: no plegarse, les dicen, sería suicida para el grupo de Villarán.
FS tiene una respuesta fácil para el primer argumento. Sí hay valores distintos entre ellos y los otros grupos de izquierda, como se ha visto en la campaña. Para la izquierda más dura la visión de líderes de FS, como Zegarra o Prialé, debe ser neoliberalismo light o “institucionalismo” tibio.
Pero quiero centrarme en el interesado argumento sobre el interés de FS. A quien claramente le interesa la alianza es a Humala y compañía: les renueva el chasís, los mueve al centro y le pone un poco de tecnocracia al combo.
FS tiene algo que ganar, sin duda. Las redes de estos movimientos, aunque debilitadas, son de las pocas que existen. Humala mantiene un voto importante, especialmente en el sur, y tiene más fondos de campaña que la quebrada FS. El grupo de Villarán podría colocar más congresistas con la alianza que solos y sin recursos.
Pero allí terminan los beneficios. Humala 2011 es más débil que la versión del 2006. La izquierda que demanda la gran transformación no reconoce en su análisis que el enorme voto del 2006 no fue tan ideológico como lo pintan. Hubo mucho pragmatismo en ese voto, tanto que el Fujimorismo les ha robado buena parte con suma facilidad. Para muchos de sus votantes, por razones que hay que explorar, Ollanta era un “peor es nada” sin Fujimori en carrera. En esta elección el del ex comandante será un voto más ideológico, pero por ello creo que distante de ser mayoritario.
No es solo que el ferrocarril nacionalista ofrezca poco a FS. Subirse en él también implica perder la centro- izquierda y apartarse del votante medio, quizás su mayor capital político de mediano plazo. Por el 2011 pueden sacrificar su 2016.
Aunque les cuesten varios insultos, tal vez una mejor apuesta sea hacer una buena gestión municipal y continuar formando un partido a su medida. Sospecho que varios de sus críticos zurdos lamentan en secreto estar con Humala y no con ustedes. Hoy serían los jacobinos de una izquierda moderna en construcción, y no los García Lineras de un Evo Morales sin carisma.
PD: Toda mi solidaridad con J.A. Godoy por la sentencia del PJ en su contra.
Eduardo
Dargent