La reducción de la calificación Triple A de los EE.UU. ha sacudido al mundo y las Bolsas de Valores Mundiales. La rebaja refleja la opinión de las calificadoras en torno al plan de consolidación fiscal que pactaron en Washington el Congreso y la administración. La evaluación considera que el plan es insuficiente e indica que existe desconfianza en relación a las medidas de austeridad aprobadas por el Presidente Obama. La economía americana, acostumbrada a crecer y a consumir más allá de su propia productividad, quizás esté llegando al fin de una era. El déficit público de dicho país ha llegado a un límite quizás insostenible y ha puesto en grave riesgo la economía mundial.
En contraste la economía peruana administrada –en su programa monetario- por un BCR históricamente más conservador que el propio FMI y un MEF extremadamente duro en el terreno fiscal, aparece en el escenario mundial como un país con muchas oportunidades para la inversión. El Perú está en este momento mejor preparado que lo que estuvo en el 2008 para enfrentar la anterior crisis financiera que golpeó al mundo con intensidad durante alrededor de 18 meses. Las reservas de libre disponibilidad son mayores y lo mismo ocurre con el Fondo de Estabilización Fiscal.
A pesar de las fortalezas de la economía peruana basadas en una estricta regulación bancaria y la existencia de autoridades económicas muy conservadoras, el nuevo escenario internacional puede limitar los recursos públicos para financiar la inclusión. Durante el quinquenio anterior, en el momento de la crisis, se recortó drásticamente el presupuesto de apertura del 2010 correspondiente a la inversión municipal en más de 40%.
Considerando que no hubo éxitos en los programas sociales y que alrededor de la mitad del efecto de la reducción de la pobreza está ligado a las remesas del exterior y a la emigración de peruanos pobres, si se vuelve a recortar el presupuesto municipal se puede restringir de forma severa la liquidez en las zonas rurales más pobres en donde la crisis golpea con más fuerza. Esperemos que en esta crisis el MEF no utilice, como en el 2010, la coyuntura internacional para reconcentrar los recursos del presupuesto en el nivel nacional. Es urgente una descentralización fiscal sensata y equitativa.
Gustavo
Guerra-GarcÃa