Columnistas | 26-08-2011 | Gustavo Guerra-GarcÃa
El Primer Ministro, Salomón Lerner, ha anunciado el establecimiento de un pago directo de S/.3,000 millones por año de las empresas mineras al Estado. Durante el quinquenio el Tesoro de la República recibiría S/.15,000 millones. Al respecto, el empresario minero Roque Benavides ha declarado que el monto que se pague se calculará en función a las utilidades, las mismas que no son fijas, pues varían sustancialmente en función a los precios de los metales, los costos de operaciones y en función a una mayor o menor producción. Así, de acuerdo a los representantes del sector minero, las cifras presentadas por el primer ministro son una proyección.
En torno a la reforma tributaria peruana el FMI e importantes analistas han expresado que en el Perú hay espacio para establecer una escala más alta para el impuesto a la renta. Mi opinión, como la de varios expertos, es que la tasa del impuesto a la renta de las actividades extractivas debería elevarse de 30 a 35%. Esta sería una forma limpia de establecer el impuesto a las sobreganancias en función de las utilidades de las empresas. Así, a mayores ganancias mayores aportes al fisco. Las regalías fueron un impuesto ciego sobre las ventas y reducen los incentivos para invertir. Modificar el impuesto a la renta genera una estabilidad en los procesos de inversiones y denota que pagarán más los que más ganen. Sería un avance importante, para permitir que los impuestos estén más relacionados a la renta y menos al consumo. En esta línea deberían revisarse los impuestos a la renta que tienen exoneraciones, como los impuestos a la renta por las ganancias de capital, y fijarlos en 30%. Así simplificaríamos el sistema.
En el Perú no tiene sentido que el capital productivo pague más impuestos a la renta que el capital especulativo. En el mundo desarrollado existe conciencia de que las ganancias de los mineros y petroleros van más allá de sus mejoras en la productividad y que por tanto los Estados tienen derecho y razón en capturar una parte de esa renta extraordinaria. La decisión no podía esperar mucho tiempo pues podía poner en puntos suspensivos las decisiones de inversión.
El anuncio de Salomón Lerner, más allá de la fórmula final que defina el cálculo del impuesto a las sobreganancias, es muy importante pues está alineado con lo que necesita el país en contenido y oportunidad. La decisión indica que el gobierno está consiguiendo tener más capacidad de financiar la inclusión y que prioriza el cumplimiento de ofertas electorales de alto significado simbólico. Este anuncio y la decisión del Congreso de Aprobar la Ley de Consulta, aportan mucho a la gobernabilidad e inyectan oxígeno a la esperanza de una transformación. Soplan nuevos vientos.
Gustavo
Guerra-GarcÃa