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Martes 22 de Mayo del 2012

Columnistas | 21-10-2011 | Gustavo Guerra-García

La lucha contra la corrupción

Los casos de conflictos de interés en un número significativo de congresistas y el problema que enfrenta el Vicepresidente de la República, Omar Chehade, por su célebre cena en Las brujas de Cachiche, nos recuerdan los problemas que tiene el Estado peruano para luchar contra la corrupción. Está sobre el tapete la necesidad de aprender como país a establecer reglas para procesar los conflictos de interés y para formalizar la gestión de intereses. De un lado, es importante que los principales líderes de un gobierno que ha generado enormes expectativas por frenar la corrupción, el que las principales figuras (el presidente de la República, el Premier y el presidente del Congreso) hayan señalado sin ambigüedades que apoyan una investigación. Creo que dicha investigación debe ser apoyada por todas las fuerzas políticas. De otro lado, es importante que el propio Chehade haya afirmado que se allana a la investigación. La lucha contra la corrupción será una batalla larga en la que no hay ningún mecanismo más efectivo que una selección adecuada de los principales gerentes públicos. Nada sustituye a la existencia de gerentes públicos eficaces, con prestigio y transparentes. En este sentido es un signo de los tiempos el que la Alianza Gana Perú no haya dispuesto sus fichas con afán encubridor como ocurría en el gobierno anterior, sino que estén en disposición de facilitar las investigaciones pertinentes. También es importante que en el Municipio de Lima Metropolitana (MML) se haya cambiado el estilo oscurantista del exalcalde Castañeda y la MML ocupe hoy el primer lugar en el ranking de transparencia elaborado por la Defensoría del Pueblo. Los problemas de corrupción se inician con el financiamiento de las campañas, que es donde se incuban los principales conflictos de interés. El Perú requiere financiamiento público para los partidos políticos, espacios de televisión equitativos en las coyunturas electorales y límites más estrictos para el financiamiento de las campañas políticas. No es posible que la mayoría de partidos se financie con pocos aportantes que luego cobran sus contribuciones en favores no siempre legales. El otro ámbito de la lucha contra la corrupción es la institucionalidad. Y en este campo la investigación de la corrupción debe iniciarse con todos los grandes proyectos de inversión que hayan sido exonerados del SNIP. Hay que investigar las diferencias entre los costos a nivel de expedientes y los costos luego de la liquidación de las obras. Una comparación sencilla de estos indicadores aportará muchas pistas para identificar los problemas más importantes. Estamos a tiempo.

 
Gustavo
Guerra-García

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