Columnistas | 04-11-2011 | Gustavo Guerra-GarcÃa
La Gerencia de Transporte Urbano de la Municipalidad Metropolitana de Lima (MML) ha implementado un shock fiscalizador en el área de influencia del Metropolitano. Las acciones de fiscalización son parte de una secuencia de acciones a través de las cuales la MML irá recuperando el control del transporte por zonas. Seguirán luego el centro histórico, la vía de evitamiento, el corredor Próceres-Abancay, el corredor Javier Prado-La Marina, etc. La prensa ha sesgado la información ya que han entendido que la medida consiste en limpiar de competidores el área de intangibilidad del Metropolitano. No obstante, la intervención debe considerarse como una tarea de fiscalización amplia orientada a erradicar la piratería y formalizar el transporte urbano en el territorio más denso de la ciudad, y estas acciones continuarán de la misma manera en el resto de la ciudad. Obviamente, dado que se tenía que terminar el trabajo de los desvíos, esta acción fue parte de la medida. Pero no debe entenderse como lo único ni lo fundamental de esta acción. La estrategia de la MML no deja de ser valiente e interesante. Aumentaron significativamente los inspectores de GTU (el anterior Alcalde dejó un número muy reducido) y han entrado a fiscalizar cuando han tenido la masa crítica suficiente para hacer sostenible la medida. La MML apunta a construir su credibilidad a partir de demostrar que en una zona importante de Lima es capaz de poner orden y luego seguirá ampliando zonas en donde se continúe recuperando la autoridad. Por supuesto que las medidas han tenido costos. De hecho hay pasajeros que debieron ser informados con anticipación del cambio de rutas, pero nuestra ciudad debe alegrarse de que por fin una alcaldía y una alcaldesa empiecen a ordenar el transporte y, por tanto, inicien el rompimiento de los huevos que corresponden. Hoy, la MML ha intensificado la comunicación a los pasajeros y se mantiene firme en su medida con el impecable apoyo de la Policía Nacional del Perú. Esta semana será una batalla. Han agredido a inspectores y han intentado bloquear el Metropolitano. No obstante, la autoridad ha logrado su cometido y el ordenamiento de un nuevo sistema ha comenzado. Felicitaciones a Susana Villarán y a los equipos municipales que han emprendido esta difícil tarea en una ciudad en donde el caos está acostumbrado a gobernar. Después de años, parece que podemos empezar a soñar con un nuevo sistema de transportes en nuestra ciudad.
Gustavo
Guerra-GarcÃa