Columnistas | 17-12-2011 | Gustavo Guerra-GarcÃa
Una importante parte de los ciudadanos de la sierra peruana perciben que el gobierno les ha dado la espalda y ha optado por la política del Perro del Hortelano. Por ello, el gobierno requiere mirar a la sierra y darle toda la prioridad que no ha tenido en los últimos años. El gobierno debe reconectarse con su base social y utilizar elementos de su propuesta de la gran transformación. Es imperioso que el paradigma del desarrollo de la sierra salga de la limitada mirada de considerar que nuestras montañas tropicales son lugares en donde se concentre principalmente la inversión minera y se realicen obras de infraestructura financiadas por el canon aportado por la primera. Y, en este sentido, es absolutamente prioritario que el gobierno establezca un nuevo sistema de justicia ambiental. Es imperativo que se trasladen al Ministerio del Medio Ambiente todas las competencias necesarias para que se convierta en un árbitro entre los intereses del gran capital extractivista, los intereses del país y los intereses de las comunidades directamente afectadas.
El gobierno ha dado un primer paso designando a un ambientalista respetado y querido como Ministro del Medio Ambiente, y ahora tiene que completar la tarea transfiriendo los poderes y competencias necesarios: i) el control de los Estudios de Impacto Ambiental; ii) de preferencia los recursos para que los contrate el MINAM y no las empresas mineras; iii) el control de los Planes de Manejo Ambiental; iv) el control de la fijación de los mínimos máximos permisibles y v) el manejo de los pasivos ambientales. El MINAM tiene que superar el esquema de funcionamiento del CONAM y complementariamente se requiere expandir y articular los programas existentes de desarrollo rural.
El gobierno tiene que expandir el Programa de Caminos Rurales para rehabilitar los 54,000 Km de caminos rurales no rehabilitados y sin programa regular de mantenimiento. El costo es manejable en las circunstancias actuales, son solo US$1,000 millones que podrían financiarse a medias con los gobiernos locales y se integraría a todo el Perú profundo con los mercados y con el desarrollo.
Sobre la expansión del programa de caminos rurales deben expandirse los programas con objetivos ambientales, de reforestación, de apoyo a los negocios rurales y el resto de líneas que están basadas en infraestructura económica (saneamiento, electrificación rural y riego). La nueva geografía económica es un enfoque que demuestra que integrar zonas rurales de baja densidad con zonas urbanas de alta densidad reduce las disparidades de ingreso y potencia los mercados internos. Aún hay tiempo.
Gustavo
Guerra-GarcÃa