Columnistas | 26-11-2010 | Gustavo Guerra-GarcÃa
Los partidos políticos en el Perú han sido caudillistas, poco programáticos y solo en momentos específicos han logrado implementar políticas eficaces para el cambio. La institucionalidad del sistema de partidos peruano es débil. Cuando uno analiza los países que han logrado avances sustantivos en períodos cortos de tiempo, uno encuentra varios factores concurrentes: i) políticas macroeconómicas prudentes, ii) planes de desarrollo; iii) burocracia pública competente; iv) aprovechamiento de las ventajas de la globalización y iv) sistema de partidos fuerte. Son los partidos políticos los que están detrás de los acuerdos más importantes que permiten, en muchos Estados nacionales, que se respeten los cargos de carrera en el sector público y que se blinden las decisiones cruciales de la planificación. La construcción de futuro requiere, en muchos casos, que las élites políticas orienten el proceso de desarrollo y pongan las reglas para la coordinación con el resto de las élites (empresariales, sociales, etc ). Para algunos analistas no es posible implementar las políticas pro-pobres sin partidos fuertes y sin un aparato público competente.
Existen tres tipos de políticas de inclusión. La principal siempre es la promoción del empleo. Y esta política funciona cuando la política económica tiene objetivos sociales y no solo objetivos fiscales. En los países desarrollados, todas las políticas competitivas (infraestructura económica, integración comercial, políticas tecnológicas etc ), tienen por norte la incorporación de la población a través de buenos empleos, y el crecimiento del mercado interno. Esto significa que no podemos tratar todas las inversiones por igual. Tenemos que priorizar las políticas que permitan aumentar la inversión en actividades intensivas en empleos con buenos sueldos. Por ello, tenemos que salir de nuestro simplista modelo económico neoliberalista salvaje y con timón cambiado a la ultraderecha, para pasar a un modelo neo-estructuralista basado en políticas efectivas pro-pobres.
La segunda política de inclusión fundamental es el acondicionamiento físico. Si los pobres urbanos y rurales no acceden a los mercados a través de caminos, internet, electrificación y saneamiento rural y telefonía, no hay manera de reducir la desigualdad en países con grandes obstáculos geográficos y una población rural dispersa. La integración física permite que los pobres comercien con los no pobres y facilita que los servicios sociales lleguen a los lugares tradicionalmente aislados. La tercera política de inclusión son los programas sociales, en donde el problema principal es una absoluta ausencia de eficacia. Salvo la ampliación del SIS, en los últimos años no existe ningún éxito significativo en las políticas sociales en el Perú. Necesitamos un pacto social para contar con el Estado reformado capaz de implementar estas políticas. Y necesitamos partidos programáticos en capacidad de cumplir con la tarea. ¿Los tenemos?.
Gustavo
Guerra-GarcÃa